Agilismo y adaptabilidad sí, pero también clara la meta o propósito de transformación masiva (PTM)

Trabajando enfoques de agilismo y adaptabilidad en los negocios, no se debe olvidar cuál es la meta que queremos conseguir y cuál es nuestro propósito de transformación masiva (PTM)

Hace ya algún tiempo que proponemos no tener planificación a varios años en startups o en empresas cuando nos dirigimos a un mercado tan volátil y variable como cualquiera de los sectores en que nuestros clientes se están desenvolviendo. Como en el caso de Albert, muchas veces le choca esta forma de hacer las cosas cuando proviene de un sector como la ingeniería de procesos en centrales térmicas, pero tras explicárselo en varias ocasiones, entiende que el entorno donde se desarrollan esos procesos tan complejos no es variable, mientras que en mercado de SaaS para plataformas de segunda mano no tiene la misma estabilidad.

Agilismo adaptabilidad meta propósito transformación masiva

Banco de imágenes de Creative Commons, autor Andy Belshaw

Nuestra motivación para hacer de esta forma las cosas no se basa en un simple capricho. Muchas empresas o proyectos innovadores se deben desarrollar en entornos donde casi todas las características, dentro de su modelo de negocio, se deben validar porque no se tiene la certeza empírica de ser un hecho demostrable en la realidad. Un ejemplo. Decir que mi cliente pagará 200 € por un determinado servicio, aunque podamos pensar como creadores que es muy valioso, quizá no sea de la misma forma comprendido por su posible segmento de cliente. Por eso, la adaptabilidad debe ser fundamental en estos proyectos innovadores al no tener completas certezas sobre el mercado y un total desconocimiento empírico de las preferencias del cliente. Además, si el proyecto es complejo (casi todos lo son…) y tienen un tiempo de maduración medio o alto, no se puede prever un cambio en los hábitos de consumo de los clientes para el momento del lanzamiento de nuestra propuesta. Por ese motivo, se debe validar rápido y sobre el mercado al que nos referimos, pero sobre todo, ir viendo cómo se va evolucionando el sector por competidores o propuestas alternativas, ya que nuevas formas de hacer o nuevas tecnologías pueden dejar nuestra idea emprendedora muerta antes de coger su forma definitiva. De esta forma, evitaremos crear esos tan temidos productos fracasados, evitando el gasto innecesario de tiempo y dinero (tan escasos habitualmente)

Para evitar esto, creemos que la mejor táctica para conseguir adaptarnos a las necesidades de los clientes e ir creando nuevos productos o servicios que tengan una cabida en el mercado, son enfoques adaptativos, como es Lean Startup o Customer Development para gestión o desarrollo de productos o negocio y metodologías como SCRUM o Kanban para el desarrollo de proyecto (sobre todo técnico). Por nuestra experiencia como emprendedores y como gestores de productos, son la forma más eficiente de ir planificando la táctica de consecución de nuestros objetivos de productos o de propio negocio.

Pero, ¿esto significa que no tengamos un objetivo claro a alcanzar? ¿Significa qué debemos dejarnos llevar como un pequeño barco por las corrientes marinas o por los vientos para no hundir nuestro sueño? ¡Ni mucho menos! Significa que debemos ser lo suficientemente inteligentes para conseguir llegar a nuestro propósito, aprovechando de la mejor forma posible las necesidades de nuestro posible cliente o de las carencias del mercado, validando previamente si el recorrido encontrado es adecuado o no.

Por ello, propuestas de gestión adaptativas, como es el caso de Sprint Design para la toma de decisiones complejas utilizando enfoques adaptativos y empíricos con el uso de herramientas de tipo Design Thinking son tan importantes, porque los resultados no son tendencias del mercado, sino encontrar la mejor forma sobre la que podamos trabajar para encontrar una solución validada y participada por todos los componentes relacionados.

Como bien se define en el libro de Organizaciones Exponenciales escrito por Salim Ismail y resto de equipo, las empresas que mejor se han adaptado son aquellas que tienen un propósito que se mantiene en el tiempo, lo que ellos denominan Propósito de Transformación Masiva, del cual, no sólo no se alejarán, sino que intentarán aprovechar esos enfoques adaptativos, pero sin olvidar jamás cual es el propósito.

En nuestra opinión, proponemos a nuestros clientes que tengan una estrategia empresarial que pueda ser revisable cada cierto tiempo, como por ejemplo, 6 meses, con una estrategia de negocio identificada y que sea la propuesta táctica para conseguir estos objetivos aquella que sea desarrollada por enfoques ágiles o adaptativos, generando soluciones válidas para un segmento de cliente y un determinado mercado, así como un desarrollo de proyecto basado en la evolución natural de lo validado en pequeños periodos de tiempo. De esta forma, se tomarán siempre las mejores decisiones tácticas que podrán modificar de cualquier forma a una estrategia de negocio y posteriormente empresarial, pero sin olvidar jamás cuál es el Propósito de Transformación Masiva.

 

 

Esta es la base sobre la que, desde COCREANET, enfocamos nuestro proceso de consultoría estratégica, ya que conocemos las bondades de los enfoques predictivos, que han funcionado durante tantos años, tanto como los enfoques adaptativos, generando nuestro método CO de gestión empresarial. Esta forma de trabajar está resultando exitosa para nuestros clientes y sus directivos, pero no nos olvidemos que se deben seguir adaptando a posibles nuevas necesidades.

 

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