Relación entre innovación y creatividad

Muchas veces, cuando se habla de innovación se relaciona con la creatividad de forma inequívoca, ya que es un elemento fundamental para encontrar esa idea que cambie nuestro negocio.

El otro día, charlando después de una sesión de soporte a un intraemprendedor de una empresa relacionada con la logística, le surgió la duda… “Yo soy ingeniero y trabajo de ingeniero desde hace 25 años, ¿cómo voy a innovar si no soy creativo?”. Conociéndole como le conocemos, sabemos que es un excepcional profesional y un gran ingeniero, con proyectos de renombre a sus espaldas y con muchísimas capacidades para poder sacar adelante casi cualquier proyecto, pero en este caso, él entendía que no podría innovar porque la parte creativa pensaba que ya no la podría utilizar.

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Banco de imágenes de Creative Commons, autor Vicent Spain

Desde pequeños, cuando somos niños, tenemos las alas para volar de forma creativa, imaginando juegos o historias que, poco a poco, nos intentan sacar de la cabeza. Conforme vamos creciendo, nos vamos adaptando a formas de hacer, a formas de pensar, a formas de comportarnos donde cualquier idea un poco más fuera del tiesto supone un auténtico problema, ya que socialmente, en los entornos laborales y personales, las propuestas imaginativas y fuera de los ámbitos de actuación habituales no son especialmente bien vistas.

Pero lo que no nos damos cuenta es de algo curioso. La creatividad, como cualquier otra actividad, se puede entrenar y mejorar. Esto es posible porque la creatividad es una habilidad innata que tenemos las personas, ya que se basa en la inteligencia y la memoria. Por lo tanto, TODOS LOS SERES HUMANOS TENEMOS LA POSIBILIDAD DE SER CREATIVOS…. Sí, sí… todos, incluso aquellos que niegan y perjuran que no lo son en absoluto. Sólo (nada más y nada menos) consiste en intentarlo y basándonos en algunas técnicas, se pueden obtener soluciones absolutamente creativas de alguien que jamás hubiera aceptado previamente su posibilidad de ser creativo.

La innovación, tal y como la entendemos nosotros a nivel empresarial, debe basarse en generar cambios en los negocios, consiguiendo mejoras (casi de todo tipo) que afecten a los negocios. La creatividad tiene aquí su relación con la innovación, ¿qué cambio puedo acometer para realizar un cambio innovador? Buena pregunta. Parafraseando a Marcel Proust “Allí donde la vida levanta muros, la inteligencia abre una salida” nos basamos en una serie de acciones muy sencillas que nos pueden dar ideas:

  • Ver cómo se hacen las cosas en otros sectores. En multitud de ocasiones, hay ideas que afectan a los negocios de sectores muy lejanos a los nuestros que pueden dar una pista sobre cómo resolver un problema a nuestro negocio si lo incorporamos de alguna forma.
  • Identificar otras ideas que han solucionado otros problemas distintos en nuestra organización. Hay veces que cuando nos encontramos problemas, podemos ver qué ideas han servido para intentar solventar otros problemas que anteriormente nos hemos encontrado.

Aparte de estas ideas, hay técnicas y formas mucho más mecanizadas para conseguir sacar a luz ideas creativas que nosotros, por ser humanos, nos pueden surgir en ciertos momentos y en ciertas circunstancias.

Aparte de esta creatividad que tenemos todos, debemos ser lo suficientemente valientes para poner en marcha esta nueva propuesta de innovación, y lo suficientemente humildes como para reconocer que no todas las ideas que se tienen van a ser acertadas una vez que lo hayamos lanzado. Es necesario recordar que la creatividad no debe dejar de fluir, aunque las opciones que nos aporten no sean la mejor solución, sino que sea la base de un aprendizaje válido para nuestro negocio.

 

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