Gestión estratégica basada en Design Thinking

La forma de afrontar la gestión estratégica, hasta hace unos años, venía dada por estudios concienzudos basados en mercados estáticos y de larga duración. ¿Quién puede hacer algo así hoy en día? Cómo los problemas son complejos y los entornos son muy cambiantes, design thinking con herramientas Visual Thinking, tal y como se hace en un proyecto de Innovación Centrado en Personas, es la forma perfecta para generar un plan de acción estratégico para alcanzar los objetivos de negocio.

Hablando con Jose Antonio Herce en el evento de Empresoria sobre los problemas del emprendimiento rural, en contra del pensamiento de muchos, dijo la siguiente frase “Mejor banda ancha que vía estrecha”, de tal manera que se adaptaba a los nuevos tiempos y fomentaba una cultura basada en conocimiento que la vía estrecha que basaba su economía en la producción y su transporte por tren. Este cambio de paradigma tan inteligente hace que, a nivel de gestión estratégica en todo tipo de empresas también sea muy interesante, ya que puede afectar la gestión estratégica a los negocios actuales.

Hablar de cambios en la sociedad actual es algo inherente a este tiempo en que vivimos. Los cambios vienen desde una tecnología que evoluciona hasta límites insospechados y con una velocidad que pocos son los capaces de asimilar. Por este motivo, negocios basados en optimización de costes apenas consiguen mejorar sus cifras, mientras que aquellos que son capaces de conocer en profundidad a sus clientes (y no clientes) y de entender nuevas formas de generar modelos de negocio son los que están consiguiendo mantener y crecer a ritmo de dos dígitos. Por lo tanto, como tanto nos obsesionamos en decir aquí, tenemos que tener a la tecnología como herramienta fundamental para conseguir que las personas tengan menos problemas y más alegrías, pero jamás como un fin en sí mismo.

A nivel de gestión estratégica de las empresas, supone otro problema fundamental en la forma en que se define la estrategia corporativa y de negocio, con el consiguiente cambio que supone a la estrategia funcional para llevarlo a cabo. Los entornos estables en los cuales las grandes multinacionales y pequeñas empresas se desenvolvían hace un tiempo relativamente corto, se han convertido en lo que, militarmente, se denominan entornos VUCA (Volátiles, con mucha incertidumbre, complejos y muy ambiguos), haciendo poco mantenibles a lo largo del tiempo los grandes planes estratégicos con plazos de 5 o incluso 10 años, ya que la forma en la cual los nuevos competidores se reposicionan con propuestas de valor diferenciales o nuevos productos o servicios sustitutivos comienzan a dar soluciones completamente diferentes e innovadoras a los problemas que resolvían desde la organización, pueden hacer que en poco tiempo y sin correcciones, se estén buscando objetivos que no responden a una realidad y entorno existente.

Con este tipo de situación, los directivos deben saber manejarse en este tipo de retos complejos (wicked problems como lo denominan los anglosajones en lo relativo a sociología, política o incluso económico) en los cuales, no hay una forma concreta y sencilla de definir la situación a la que enfrentarse, con muchísimos actores intervinientes y con entornos muy cambiantes, en los cuales no hay metodologías ni fórmulas milagrosas (incluso, ni ejemplos de referencia) capaces de obtener una solución adecuada. La única forma válida de intentar entender todos los roles existentes, con sus distintas problemáticas y trabajos a realizar, debe basarse en el entendimiento de todos los puntos de vista, intentando conseguir esa participación afectiva tan importante como es la empatía, de tal manera que se consigan tener todas las susceptibilidades a tener en cuenta en la toma de decisión, involucrando a todos por el beneficio mutuo a obtener.

Esto supone que la gestión estratégica, aunque se tenga basada en un posicionamiento u objetivos estratégicos a nivel corporativo o de negocio, debe contar con la participación de todos los actores que hacen posible ese objetivo. De esta forma, colaboradores, áreas o direcciones de la misma organización, clientes, socios e incluso proveedores deben ser partes fundamentales a valorar cuando se realice la gestión empresarial propia de un directivo.

¿Eso significa que los cambios observados no tengan influencia en estrategias de mayor alcance? ¡Ni mucho menos! Estas estrategias deben ser valoradas e informadas de los cambios que se han producido en el desarrollo de la gestión estratégica para que sean valoradas, incorporándolos o no como buena práctica, en otras unidades de negocio o a nivel corporativo. De esta forma, la estrategia a todos los niveles de la empresa u organización debe ser adaptativa y con capacidad de reacción a los posibles cambios que se producen en el entorno.

Basándonos en el artículo de John C. Camillus de la Harvard Business Review de mayo de 2008 llamado “Strategy as a Wicked Problem” y el artículo de Tim Brown y Roger L. Martin llamado “Design for action” publicado en septiembre de 2015 por la misma revista, hemos llevado a cabo esta propuesta que consiste en enfocar la gestión estratégica como si fuera un proceso de innovación centrado en personas, el cual se afronte de la misma forma que un reto de diseño. Este enfoque se basaría en aplicar metodologías adaptativas centradas en empatizar con los distintos actores involucrados adaptados a la gestión estratégica en busca de encontrar nuevos enfoques capaces de resolver los problemas complejos a los que se encuentran los directivos, de tal manera que se contemplara un ciclo completo de innovación. Esta forma de afrontar esta gestión directiva cuenta con los principales causantes de que sea o no un éxito, conocer y empatizar con las personas involucradas.

A continuación, se muestra el siguiente gráfico donde se describe el proceso:

Design Thinking innovación estrategia

 

Como se puede observar en el diagrama, el proceso sería comprender y entender las distintas situaciones a las que el reto de gestión estratégica se enfrenta, empatizando y conociendo la posición de todos los actores involucrados, de tal manera que se puedan encontrar cuáles son las posibles soluciones a resolver como si fuera un desafío de diseño. Una vez que se encuentra esa posible solución, se implementa mediante un pequeño modelo capaz de simular la solución de forma controlada, de bajo coste y rápida implementación, de tal forma que se buscaría la validación de esta problemática enfrentándose de manera controlada al entorno donde se va a desenvolver. A partir de los resultados obtenidos, se obtienen aprendizajes con los resultados obtenidos, resolviendo las circunstancias o problemáticas encontradas y se implanta resolviéndose el reto planteado, o bien, si los resultados no son los esperados, se buscan nuevas formas de afrontar el reto y su enfoque de solución.

Esto no significa que una vez se haya resuelto el reto se haya acabado el trabajo, sino que será necesario observar si se generan nuevas circunstancias que tengan necesidad de ser valoradas y afrontadas como si fueran un nuevo problema complejo a desarrollar.

Con este enfoque de validación rápida y barata, no es necesario esperar para conocer resultados de la estrategia funcional a largo plazo y con poca capacidad de reacción, ya que los primeros aprendizajes llegan muy pronto y se pueden rectificar al encontrar aspectos no contemplados, pudiendo remitir el feedback a los responsables de la estrategia de negocio o corporativa, pudiendo ser flexible a los cambios que se producen de forma rápida y no esperada, con posibilidad de reacción ante nuevas circunstancias no contempladas.

Por lo tanto, y basándonos en los resultados que ya hemos obtenido con algunos clientes, se puede confirmar que hay formas válidas de afrontar los nuevos retos de la gestión estratégica utilizando la misma dinámica por la cual se enfrentan los retos de innovación, y teniendo en cuenta que esta forma de resolverlo tiene al único componente capaz de hacerlos posible, las personas involucradas.

 

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2 comentarios sobre “Gestión estratégica basada en Design Thinking

  1. Me parece muy interesante el enfoque del proceso de innovación centrada en las personas como herramienta para validar las estrategias empresariales. Me interesa muchísimo si has realizado o tienes en activo algún proyecto con este enfoque, cual ha sido su resultado y el feedback recibido por parte de los responsables de la empresa. ¿Podríamos decir que la característica particular y la que convierte en adecuado este proceso es su bajo coste? ( más aún si lo contrastamos con la posibilidad de que la estrategia sea fallida).

    • Buena pregunta, Jesús. Hemos trabajado en pequeñas propuestas con empresas medianas donde aprendimos y afinamos el proceso, pero ahora estamos trabajando con una gran empresa logística, la cual tenía que desarrollar una estrategia en su dirección de TI capaz de dar respuesta a un aumento en volúmenes y en adaptación de necesidades tecnológicas variables a clientes. Se han encontrado distintas propuestas que, gracias a un proceso de cocreación y de captura de trabajos, alegrías y problemas a los que se enfrentan sus clientes internos y sus colaboradores, ha conseguido implantar rápidas mejoras tácticas ya implantadas a nivel global y se están realizando pequeños y rápidos pilotos para otras propuestas más caras y complejas. De momento, tanto en los clientes medianos como lo implantado en este cliente grande es muy satisfactorio y el principal feedback es la adaptación a las necesidades específicas, sin soluciones prefabricadas. El bajo coste es algo añadido, pero les interesa más el bajo nivel de complejidad de las primeras pruebas. Espero haber respondido a tu pregunta. Si no, no dudes en remitirnos un correo a info@cocreanet.es

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