Emprendedores. Y tú, ¿en qué espejo te miras?

Hay emprendedores que interiorizan un rol freelance y otros que anhelan ver su negocio convertido a empresa: ¿en qué espejo te miras tú?

Somos muchos/as los que hemos hecho del trabajo por cuenta propia una forma de vida, algunos por vocación, otros por necesidad. Sea como sea, lo cierto es que cuando hablamos entre nosotros, la mayoría coincidimos en que, una vez iniciado este camino, es difícil volver atrás, hemos aprendido a valorar el sentimiento de libertad que implica llevar tú las riendas de tu vida profesional / laboral.

Emprendedores. Y tu en que espejo te miras

Banco de imágenes de Creative Commons, autor liebeslakritze

Por supuesto que todo tiene su contrapartida, incluso hay gente que se siente tan agobiada viviendo en la incertidumbre de manera permanente que acaba abandonando y retornando a la aparente tranquilidad de un trabajo por cuenta ajena (aunque, la verdad, esto es cada vez menos así).

Llegados a este punto, aquí terminan los parecidos. Es curioso leer una y otra vez los estereotipos que se van formando en torno al mundo de los emprendedores (porque es así como nos llaman, o nos llamamos, con este vocablo que resulta tan glamuroso), como si encontrando esos lugares comunes pudieran abarcar todo el conocimiento sobre nosotros. Sí, nos hemos convertido en un “target” al que vale la pena tener en cuenta, supongo que por razones cuantitativas (empezamos a ser legión) y también cualitativas (el paradigma de la microsegmentación).

Detrás del trending, hay tanta diversidad como cabría esperar de cualquier grupo humano, de cualquier comunidad. Aviso a los coolhunter: empezad a pensar en el long tail como forma de  acercaros aún más, de ofrecernos productos y servicios mucho más personalizados porque ni todos dejamos la bici en la puerta del coworking, ni todos llevamos sudaderas con capucha, ni a todos nos gustan las partys de convivencia.

Fuera del postureo que conlleva siempre la integración en sociedad de una tendencia más o menos nueva, en mi modesta experiencia y en mis largas conversaciones con colegas de esta forma de vida, he encontrado dos maneras muy distintas de abordar su propia visión profesional: quienes interiorizan un rol freelance y se sienten cómodos en él, y quienes anhelan ver su negocio convertido a una empresa más o menos grande.

No es objeto de este post hacer una defensa de una u otra visión, aunque sólo el argumentario bien valdría muchos artículos, por interesante y por denso. Se trata simplemente de invitar a que cada uno de nosotros haga un ejercicio reflexivo y que intente descubrir con qué visión se siente más identificado. Naturalmente nada hay definitivo, y cambiar puede ser una lógica consecuencia de la experiencia de cada cual, pero ahora mismo, en este mismo instante, ¿en qué espejo te miras tú?

En nuestra experiencia acompañando a los emprendedores a trazar el camino de su negocio, hemos descubierto que la respuesta a esta pregunta encierra muchas claves que es importante conocer para lograr un resultado más satisfactorio de nuestro trabajo.

Para empezar, los objetivos iniciales cambian sustancialmente en uno y otro caso. Y por objetivos estamos hablando de todo lo imaginable: objetivos económicos, objetivos estratégicos, objetivos de mercado, etc. Cambian los objetivos y cambian con ellos toda la trayectoria, cambian las estrategias, el modelo de negocio, la propuesta de valor…

Tan ineficaz resulta levantar pilares que podrían soportar un palacio para construir una cabaña, como absurdo ponerle estructura de cabaña a un palacio, cada cosa tiene su medida. Alguien que sueña con crear una gran empresa (empresarios con “L”, les llama Luis Martín Cabiedes en su libro “¿Tienes una Startup?”) se sentirá tremendamente frustrado con un modelo de negocio a punto de reventar por las costuras. De la misma forma, un alma libre freelance sentirá sudores fríos si en sus manos cae un negocio que no puede manejar solo con sus propios recursos personales.

Aquí no hay buenos ni malos, torpes o listos, trabajadores o caraduras… no al menos en función de sus aspiraciones. Volveríamos a caer de nuevo en esos estereotipos que tanto nos molestan. Aquí sólo hay gente, cada vez más, con sus peculiaridades, sus gustos personales, sus prioridades… Descubrir en un diálogo interno y sincero contigo mismo en qué espejo te miras (si en el de los aspirantes a grandes empresarios o en el de las almas libres freelance) es fundamental para empezar a definir tu negocio.

 

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