Innovación y la gestión de los riesgos

Cuando nos enfrentamos a un nuevo proyecto de innovación, la gestión de los riesgos que existen durante el proyecto suele permitirnos desarrollar de forma adecuada el orden de validación de las hipótesis de negocio.

Hace muchos años (casi no los recuerdo…), tuve que formar parte de un equipo cuyo objetivo era realizar un proyecto en una organización de seguridad nacional. Este proyecto consistía en realizar una separación de unas funciones muy definidas y que tenían que ir realizándose de forma paralela a la prestación de los servicios que se ofrecían a los ciudadanos. En este proyecto, tuve el primer contacto con lo que se denomina “Gestión de riesgos” y me ha ayudado muchísimo en varios aspectos de mi vida.

Innovación gestión riesgos

Banco de imágenes de Creative Commons, autor Claudia Dea

Con los años y con los lógicos bandazos que se producen en una vida profesional, vas aplicando conceptos, ideas, aprendizajes que son conocidos por otras facetas vividas con anterioridad en otros entornos completamente distintos. El caso de la gestión de riesgos ha sido uno de ellos.

Cuando nos enfrentamos a un proyecto de innovación, hay algo común a todos los retos que abordamos: el nivel de incertidumbre es máximo. No hay nada absolutamente validado ni supuesto en espacios como preferencias personales, hábitos, etc. Es decir, la incertidumbre es máxima sobre casi todos los comportamientos relacionados con las personas. Por este motivo, una vez formuladas las hipótesis de un negocio, se deben ir validando en el orden al impacto que pueden producir en el negocio, exactamente igual que se haría en una buena gestión de riesgos. En un proyecto de innovación en el cual se trabaje un nuevo negocio, se deben validar en primer lugar las hipótesis relacionadas con el segmento de cliente y la propuesta de valor (en este orden) y es así porque se produce un mayor impacto en el resto del proyecto. El resto de aspectos, como son los canales de prestación del servicio o la forma de relacionarnos con los clientes, deben depender de la validación de los aspectos anteriores que componen el encaje problema-solución.

Esto se realiza exactamente igual, en gestión de riesgos, cuando se revisan las posibles situaciones que se pueden producir sobre los activos y el impacto que puede suponer en un negocio. Se deben priorizar siempre los activos más importante y la probabilidad de que suceda una amenaza, de tal forma que se intente resolver (de la forma que se considere oportuna) para evitar que suceda y que tenga impacto en negocio. Como muestra siempre un botón: si se debe validar que una empresa tenga su sistema de gestión de clientes operativo, lo primero será asegurar y gestionar los riesgos de su Centro de Procesamientos de Datos (CPD), ya que sin este activo, nada de lo que hagamos después tendrá mucho sentido si no lo validamos de esta forma.

Con la misma minuciosidad que cuando se hace una gestión de riesgos, en los proyectos de innovación se deben ir recogiendo y clasificando aquellas hipótesis que tengan importancia en nuestro modelo de negocio, de tal forma que se vayan validando aquellas con mayor impacto en el negocio y que sean más rápidas, sencillas y baratas de testear, modificando las siguientes según vayan resultando los experimentos, o, si fuera necesario, incorporar nuevas hipótesis que se basen en los aprendizajes realizados.

De la misma forma, en la gestión de riesgos se recopilan los activos y las posibilidades de que sucedan amenazas, incorporando el impacto que tendría sobre el proyecto que se esté gestionando. De esta forma, si dentro de la gestión de los riesgos se proponen soluciones o propuestas que eliminen una posible vulnerabilidad, se debe revisar cómo afecta al resto de activos y a sus posibles amenazas, ya que su nivel de vulnerabilidad puede cambiar, tanto para atenuarlo como para acentuarlo.

Visto esto, la gestión de la incertidumbre que se produce al abordar un reto de innovación y la gestión de riesgos que se realiza en un proyecto o programa de casi cualquier tipo tienen los mismos criterios de actuación (eliminar la incertidumbre o el impacto) basados en las consecuencias que tuvieran en caso de producirse.

 

También te puede interesar…

 
La innovación y sus significados Superar el miedo a la innovación Proyecto de innovación

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *