Innovación y talento

Tras varias sesiones de innovación, aparece un elemento diferencial que hace posible el cambio. Es el talento. Es el bien más codiciado por todos, pero también el más ocultado por las propias dinámicas de las organizaciones.

Tras los últimos eventos de innovación, con personas de todas las edades, de toda condición y posición, hablando con expertos en el tema de la gestión de personas, se encuentra un patrón común que hace posible los cambios fundamentales en los negocios: El talento.

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Banco de imágenes de Pixabay, autor Dilanjana

Es cierto que la creatividad, la inteligencia en sus distintas modalidades, la curiosidad, además de una gran capacidad de trabajo en equipo han demostrado que son piezas fundamentales para conseguir generar propuestas más o menos disruptivas que puedan desembocar en nuevos negocios o propuestas capaces de generar negocios y con un impacto en las  cuentas de resultados.

Aparte de esto, el talento individual se corresponde con la capacidad de aplicar las distintas inteligencias, capaces de aportar valor basado en el entorno, identificando las ventajas y características de otros negocios, productos y servicios para generar una propuesta nueva que aporte al proyecto. En este punto, tanto los conocimientos técnicos incrementan el aporte básico sobre el que conformar una propuesta diferencial, añadiendo puntos de vista muy interesantes, como son características o aspectos de interés en función del rol a desarrollar dentro del equipo de innovación.

Por supuesto que es muy interesante tener talento individual, pero aspectos como son las sinergias aparecen cuando se reúnen varios miembros talentosos individualmente para generar un nuevo proyecto. Sucede muy parecido a los deportes de equipo. Individualmente, miembros talentosos aportan valor, pero debe ser cuando el equipo se conjunta y se aportan valor entre los miembros cuando el resultado aumenta de forma exponencial, de tal forma que se aumenta el rendimiento individual y colectivo de forma manifiesta.

En este tipo de proyectos, donde el equipo es el entorno donde se crea, los aspectos colaborativos entre los miembros hacen que un elemento distorsionador como los personalismos sean el principal problema. El afán de algunos miembros para intentar controlar la evolución del proyecto supone un auténtico problema en el desarrollo, ya que coartan las opiniones que no son acordes a su criterio. Si es un miembro individual, este queda fuera de las decisiones y supone un grave problema por su integración. Si este individuo es el responsable del proyecto, aparece malestar en el grupo y no se desarrollan de forma adecuada las sinergias aportadas por el talento de cada uno de los miembros.

Si se aprecia el detalle de lo tratado, aparece un aspecto compartido en empresas denominadas responsivas. Empresas muy orientadas a obtener el máximo rendimiento del talento de cada uno de sus miembros, con estructuras muy flexibles y planas capaces de conseguir generar y aportar valor en cada uno de los proyectos que afronten. Es la diferenciación de la excelencia.

Por lo tanto, si estamos involucrados en proyectos de innovación, como principal aspecto y característica destacable común en todos los casos de éxito aparece el talento como clave. Se debe aportar lo mejor de cada uno de los miembros e intentar que, del trabajo en grupo y de la cocreación conjunta aparezcan proposiciones distintas que al desarrollarse sean los criterios diferenciales capaces de resolver el reto propuesto.

 

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