Invocando a las musas…

No podría recordar las veces que escuche consejos de innovación para Pymes,como que la inspiración te tiene que coger trabajando y otros consejos por el estilo.

En el último año he leído multitud de artículos y unos cuantos libros que hablan de creatividad, he oído charlas TED y he visitado páginas y blogs. No podría recordar las veces que he escuchado que la inspiración te tiene que coger trabajando, y otros sabios consejos por el estilo. Pero hace unos días recibí las news de Impacta Marketing Digital, un sitio web muy interesante al que llevo tiempo suscrita, y leí la afirmación más clarificadora de todas: el pensamiento creativo no siempre está activo. No sabéis la tranquilidad que me entró.

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Foto: cc @ Luz Adriana Villa

Dice Luis Bassat, en su “Libro rojo de la publicidad”, que Arquímedes pronunció su famoso “Eureka” cuando estaba tomando un baño y que a Newton el golpe de la manzana en su cabeza le inspiró la Teoría de la Gravedad. Precisamente, estos dos ejemplos los utiliza Bassat para ironizar con la “idea feliz”, esa que se parece tanto al sonido de la flauta que logró milagrosamente el borriquito. Está claro, ¿no?, a casi ningún humano se nos hubiera ocurrido algo más que maldecir al cielo si el oportuno fruto de un árbol hubiera explotado en nuestra cabeza. Muy bien, hasta aquí todo entendido, pero… ¿cómo demonios consigo que se “encienda la bombilla”, con golpe o sin él? Esta pregunta me ha martirizado durante demasiado tiempo.

Tanto me martirizaba que en mi terribilismo (Santandreu dixit) habitual había concluido que aquello de la creatividad debía ser como una especie de don mágico del que sólo unos pocos afortunados estaban dotados. El caso es que, todo hay que decirlo, yo también había tenido mis momentos “Eureka”, faltaría más, pero pensaba que se parecían más a la flauta del borrico que a una virtud característica. Así las cosas, descubrir ahora que el pensamiento creativo es un mecanismo que tiene sus días, que puede estar en modo “activo” o en modo “me la pelan las manzanas que puedan caer del cielo”, como digo, me tranquiliza bastante.  Mi duda desde ese día es: ¿cómo cambio de modo? Espero descubrirlo por casualidad en otro artículo. Cuando ocurra, no dudéis que lo compartiré con vosotros.

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