Con mi pequeña maleta… knowmads

Knowmads, Profesionales nómadas del conocimiento que buscan continuamente nuevos retos con los que seguir alimentando esas insaciables ganas de aprender.

Hay una secuencia, en una película de hace ya unos cuantos años llamada “Chocolat”, en la que Juliette Binoche está metiendo rápidamente sus cosas en una maleta: se marcha del pueblo donde había vivido los últimos tiempos. Su hija pequeña le recrimina su decisión y se queja amargamente de que eso es lo que llevan haciendo toda la vida: ir de un sito para otro, sin echar raíces. Pero la protagonista le explica a la niña que es algo que no puede evitar, le dice que cuando sopla el viento del norte (una bella metáfora de lo efímero del tiempo y de las cosas) interpreta que ya es hora de cambiar de lugar.

Knowmads

Banco de imágenes de Creative Commons, autor michael davis-burchat

Ese “viento del norte” que no todo el mundo siente ni tiene por qué sentir es realmente vívido: no sabes por qué pero cuando llevas demasiado tiempo en el mismo sitio, haciendo las mismas cosas, sientes que te tienes que marchar. Las personas que sentimos el viento del norte somos nómadas por naturaleza, o errantes, como se prefiera. Viajamos por la vida con una pequeña maleta siempre lista para emprender la siguiente etapa.

Nos caracterizan ciertos “tips”: no tuvimos una vocación profesional clara (o pasamos por unas cuantas, según se mire); en realidad, nos gustan muchas cosas y no renunciamos fácilmente a conocerlas. Sentimos una curiosidad innata casi por todo y representa un suplicio que el día tenga sólo 24 horas en las que condensar tanta hambre de conocimiento. Huimos de los estereotipos porque nos negamos a encerrar en etiquetas lo que aún está por descubrir. Nunca pensamos que habitamos la mejor casa, el mejor pueblo o el mejor país: porque en cada lugar que hemos visitado, hemos descubierto cosas tan fantásticas que creer que lo nuestro es lo mejor sería de necios.

Nunca dejamos de aprender porque siempre pensamos que es muchísimo más el conocimiento que queda ahí fuera que el que nosotros podamos personalmente atesorar. También por ello siempre nos consideramos aprendices, aunque podamos llevar años ejerciendo una disciplina: si nos preguntas, te diremos que esto o aquello es sólo una opinión, no nos atreveremos a otorgar valor de verdad absoluta a nada. Knowmads parece que nos llaman ahora.

La vida es una aventura, apasionante. Pensar en ella como algo lineal, con sus días y sus noches, sus horarios y sus calendarios prefijados casi siempre por la costumbre y la rutina, nos angustia. Por eso, cada etapa que iniciamos – cada vez que sopla el viento del norte – nos absorbe plenamente, nos entregamos a ella con la pasión de haber encontrado al amor de tu vida pero con la plena conciencia de que todo lo que empieza tiene un final.

No nos busques encerrados en un despacho de una oficina porque difícilmente nos encontrarás; si acaso, sólo de paso. Nos contaron, como a todos, aquello del trabajo para toda la vida, de la seguridad de un puesto fijo, etc.; pero, cuando lo tuvimos, nos dimos cuenta que no era eso lo que queríamos y lo dejamos ir (contra la opinión de nuestras familias, los amigos, y tanta gente que nos llamó locos).

Somos emprendedores, pero no por haber construido uno o más negocios – que también -, sino porque llevamos en las venas el viento del norte que nos empuja a salir de donde estamos para iniciar algo nuevo en cualquier otro lugar. Y allí que vamos, con nuestra pequeña maleta, mientras que tengamos la única riqueza que no se puede conservar: tiempo de vida.

 

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2 comentarios sobre “Con mi pequeña maleta… knowmads

  1. Al leer este interesante artículo no he podido evitar identificarme totalmente con la descripción que se hace en el mismo del concepto de “knowmads”; creo que realmente se trata de una “filosofía de vida”, puesto que el afán por aprender cada día cosas nuevas y de diferente índole nos enriquece en todos los sentidos, tanto personales como profesionales. Estupendo artículo.

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