Lean Startup lógica de negocio

Lean startup se presenta como una nueva manera de crear negocios bajo la lógica probada del método científico, aprender para entender y seguir aprendiendo.

La innovación en el contexto empresarial se plantea como incertidumbre en su esencia y, por tanto, abordar la innovación es tanto como gestionar la incertidumbre en dicho contexto. Todos los enfoques, herramientas, metodologías… que se incluyen en este marco tienen que ver con cómo hacemos para trabajar sobre la base de esa incertidumbre para alcanzar soluciones de negocio humanamente deseables, técnicamente viables y económicamente rentables. Desde el punto de vista filosófico no deja de ser el abordaje de problemas complejos de los que se vienen ocupando diferentes escuelas de pensamiento desde hace ya más de medio siglo. Vamos a intentar dar una idea general de cómo la lógica científica ha servido una manera nueva de crear negocios: lean startup.

Logica de negocio Lean Startup

Banco de imágenes de Creative Commons, autor pranav

Decíamos que el punto de partida es el abordaje de los problemas complejos. Y entre todos esos problemas complejos aparece la propia generación de una nueva empresa, una startup, como un proceso plagado de incertidumbre. Durante muchos años, la ciencia del management intentó abordar este problema complejo con la lógica de demostrada valía de las grandes corporaciones y, sobre todo, consolidadas. Pero diferentes fracasos sonados, la ruptura de la burbuja de las “punto com” y la misma crisis económica y financiera de 2008, han puesto en cuestión el modelo a todos los niveles.

En el intento de encontrar nuevas fórmulas de trabajo con cierta garantía de éxito en el nacimiento de un nuevo negocio, la mirada se volvió hacia el eterno método científico, como una manera de hacer las cosas y un enfoque de pensamiento orientado al descubrimiento, a la adquisición de nuevos conocimientos y al aprendizaje.

En el método científico nada se puede dar por sentado, cualquier punto de partida es en realidad una hipótesis que tiene que someterse a la prueba de la verdad. Y mientras eso ocurre, más vale reducir al mínimo el consumo de recursos (económicos, personales, etc.), quedarse con la esencia.

Justo en este punto, el de aligerar el proceso hasta quedarse en la esencia que nos permita probar una hipótesis con el menor coste posible, se encuentra esta nueva forma de pensar los negocios con algo que los japoneses venían empleando desde hacía algún tiempo: Toyota y el  método LEAN de producción. En las fábricas de Toyota se había implantado con éxito un sistema que consistía en eliminar del proceso de producción todo lo superfluo y someter dicho sistema a un proceso de mejora continua de carácter iterativo, con el objetivo de aumentar el aprendizaje y la calidad sobre el producto terminado. Por si fuera poco cambio respecto de los modelos productivos “Fordianos” y “Tayloristas” imperantes en el mundo industrial de la época, los japoneses habían cambiado el modelo “pull” (en el que se forzaba al mercado a absorber la producción masiva que resultaba de aplicar criterios de productividad y eficiencia de costes a la maquinaria productiva) por un modelo “push” en el que era el usuario final o el cliente quien “empujaba” el proceso de producción.

Los nuevos “científicos” inmersos en la lógica de negocio (Eric Ries, Steve Blank, Bob Dorf…) encontraron una fuente de inspiración en la filosofía LEAN de las fabricas de Toyota y comenzaron a explorar los puntos de convergencia entre esta y su propia metodología científica. Así es como nace LEAN STARTUP.

Casi al mismo tiempo, otras disciplinas se unieron a la fiesta, aportando su granito de arena a la construcción de la que podríamos denominar una nueva ciencia del management. El proceso de convergencia está todavía muy lejos de terminar, pero a día de hoy ya contamos con toda una caja de herramientas que unos y otros han ido incorporando y adaptando al objetivo de lograr reducir el riesgo implícito en la generación de nuevos negocios.

Hay que imaginar esta nueva lógica de negocio como un universo en plena expansión. Un big bang permanente en el que se encuentran disciplinas como: el diseño, el management, las ciencias sociales (psicología, antropología, sociología), la filosofía, las matemáticas, la informática, la publicidad y el marketing…

El Design Thinking es uno de esas disciplinas que han aportado sus propias herramientas. El pensamiento de diseño como un enfoque para abordar problemas complejos centrados plenamente en el usuario, en sus necesidades y sus problemas, en sus emociones y sentimientos. Design Thinking existe al margen de Lean Startup, de hecho existe desde bastante antes, pero las conexiones entre ambas convierten su “join venture” en una suerte que es mucho más que la suma de las partes. Design Thinking le aporta a Lean Startup herramientas reales para materializar la teoría del modelo científico, para generar experimentos que permitan probar las hipótesis y, antes que eso, para definir  las propias hipótesis.

Políticamente el momento no podía ser más propicio, dentro y fuera de España. En primer lugar, la crisis ha dejado grandes focos de desempleo y una creciente desigualdad de oportunidades en esos países “ricos” que antes fueron el espejo donde se miraba el mundo. Los países en vías de desarrollo y el tercer mundo pugnan por la industrialización al tiempo que reciben las críticas de quienes razonablemente defienden el respeto por el medioambiente y la sostenibilidad. La innovación no es ya una opción, como no lo es el apoyo al emprendimiento como alternativa a la creación de empleo. El avance imparable de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la globalización en estado puro, hacen el resto.

Este es el ecosistema (lean startup aplicado a los negocios) en el que se mueve ahora el mundo empresarial y estas las herramientas puestas sobre la mesa para seguir desarrollándole.

 

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