Métricas sociales para un proyecto de innovación

Siempre que se requiere gestionar un proyecto de innovación, las métricas son fundamentales para validar su evolución. Estas métricas hablan de cómo se comporta a nivel económico, comercial, operacional y, lo que siempre se valora menos, cómo este proyecto impacta a nivel social.

Desde hace varios años, la cita “Lo que no se puede medir, no se puede gestionar” se ha convertido en un mantra repetido hasta la saciedad. Esta frase conllevó, en su momento, un cambio transcendental en las formas de realizar el management de cualquier organización. De hecho, las tan llevadas “Data-Driven Organization”, basadas en la toma de decisiones siempre informada y basada en el conocimiento, se están convirtiendo en referencias en todos los sectores donde se están implantando.

métricas innovación social

Banco de imágenes de Pixabay, autor ejaugsburgbanco

Si nos ceñimos a un proyecto de innovación, hay una forma muy curiosa de la cual ya hablamos en su momento que son las métricas piratas, nos indican cómo se está comportando el proyecto a nivel de comercialización, operación y económico y financiero. Si nos apoyamos en la mentalidad habitual de los negocios, en muchas ocasiones con esta información sería más que suficiente para conocer cuál es el comportamiento a nivel directivo o, incluso, de inversión. Pero siempre hay un aspecto que se olvida: las organizaciones o proyectos que se lanzan a la sociedad tienen una relación con el entorno donde se desenvuelven.

Estas medidas no tienen que ver con métricas en redes sociales, como mucha gente piensa, sino en cómo el nuevo proyecto ayuda o aporta a la sociedad donde se desarrolla. Conocer si un nuevo proyecto genera empleos, si se están generando beneficios a la comunidad, si personas con dificultades de incorporación al mercado laboral han tenido una oportunidad de reintegrarse en el mercado, etc., todas ellas no suelen ser aspectos valorables en proyectos de innovación diferentes a la innovación social.

Un nuevo proyecto de innovación con el objetivo de generar riqueza debe devolverla de alguna forma a la sociedad. Es lo justo y razonable. Por este motivo, pensamos que aparte de las métricas piratas, somos partidarios de incorporar un apartado más donde se detallen, casi de forma independiente, aquello en lo que el nuevo proyecto o negocio, si es así, tenga que centrar sus esfuerzos. Posiblemente, en una primera fase, no haya valores especialmente relevantes porque aún no están consolidados los posibles puestos de trabajo, pero poco a poco, a partir de la evolución del propio proyecto, y más aún, si es emprendedor y genera un nuevo negocio o nueva línea de una empresa ya consolidada, se debe tener referenciado cuál es el impacto que hace este tipo de proyecto en la sociedad.

Esta propuesta que en muchas ocasiones se intenta circunscribir dentro de los proyectos denominados de innovación social, deben de tenerlo per se, por su propia naturaleza y objetivo a alcanzar, pero también deben ser reflejados en cualquier otro tipo de proyecto y ser valorados en su medida también por criterios como son la sostenibilidad, el impacto ambiental y social que genera.

Para hacerlo, siempre hay una serie de criterios identificados como objetivos del milenio que habitualmente son conocidos por las áreas de RSC de las grandes corporaciones, pero que también deben ser identificados y buscados por cualquier tipo de proyecto. Con estos objetivos, podremos ser capaces de dar esos otros indicadores que no afectan a los impuestos, que muchos no aprecian en su justa medida, pero que son los únicos que, con el tiempo, harán que sea un negocio mantenible a todos los niveles.

 

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