Management en negocios normales (VIII): oportunidades

Oportunidades para negocios normales: herramientas de management y recursos aplicados; estrategias de innovación; enfoque flexible.

Estamos ya finalizando esta serie de artículos dedicados a los negocios normales. Hasta aquí hemos intentado facilitar, al menos conceptualmente, el acceso a los recursos de conocimiento probados que han otorgado el éxito a esos otros negocios de “moda”. Este último post es de reafirmación y empoderamiento de los pequeños negocios y de los emprendedores normales. Porque ser pequeño no es una condición sino un estado – alterable, por tanto – y tener un negocio “no invertible” no significa, ya lo hemos repetido muchas veces, no tener un buen negocio. De hecho, a veces, la condición de “pequeño” ha resultado ser la palanca de la supervivencia y, más aun, del crecimiento.

managment para negocios normales: oportunidades

Banco de imágenes de Creative Commons, autor Matteo Piotto

Porque a veces no sobrevive el más grande sino el más rápido, el que llega antes, y esa agilidad es una característica de los negocios pequeños, al menos de una buena parte de ellos. La estrategia puede ser de la enfocarse en un nicho inédito o poco explorado y hacerse fuerte ahí, usarlo como trampolín para alcanzar cuotas de mercado más amplias. AMAZON, en sus comienzos, se centró en el negocio editorial online en un momento en el que todavía era testimonial, ganó rápidamente el liderazgo en ese pequeño segmento y cuando otros grupos editoriales de mucha mayor envergadura quisieron darse cuenta, ya llegaban tarde. Una vez ganada su posición estratégica, AMAZON la empleó para conquistar a otros segmentos, amplió su oferta y diversificó su negocio online. Quién es AMAZON hoy lo sabemos todos.

Pero no se trata de intentar ser AMAZON, sino de aprender a desplegar una estrategia que Geoffrey A. Moore detalla espléndidamente en su libro “Cruzando el Abismo”; aunque el autor desarrolla el modelo para explicar el ciclo de adopción de la tecnología disruptiva, resulta perfectamente aplicable a cualesquiera otros productos y servicios innovadores.

Y, por supuesto, sobrevive el que mejor se adapta y esto también tiene que ver con la innovación porque supone construir con la vista puesta en el futuro, en vez de ir a remolque de otros que toman la avanzadilla. Saber leer las tendencias, explorar las oportunidades, reinventarse permanentemente para dar cada vez un mejor servicio a los clientes, etc. son cualidades que ni mucho menos están destinadas sólo a las grandes compañías. De hecho, las pequeñas empresas suelen gozar de estructuras mucho menos rígidas, lo que las permite adoptar cambios con más facilidad.

Cambiar para que nada cambie, hemos escuchado decir muchas veces. Pero no se trata sólo de eso, aunque también, se trata de poner una visión y un propósito como abanderados de la estrategia que en cada tiempo nos tocará ir adoptando. Negarse a ello es el anticipo de una muerte segura. Grandes empresas que lo fueron todo en el pasado han dejado de existir o están en fase terminal por no querer ver lo inevitable.

Y lo inevitable es que hoy contamos con herramientas que hace pocos años ni soñábamos, que han propiciado un cambio radical en la manera de producir y de definir los procesos, un cambio también en las dinámicas dentro de la organización y, sobre todo, un cambio en la forma de relacionarnos los seres humanos: entre nosotros y con las marcas. Los clientes de hoy no son entes pasivos ávidos de consumir los bienes que las empresas producen: son agentes activos que demandan un producto hecho a su medida, que participan incluso del proceso de creación (cocreación). Ellos son los que empujan la demanda y no la publicidad como en otros tiempos. Ellos son los que tienen el poder.

Y en este nuevo escenario de alteración de poderes, las armas no son sólo el dinero (con el que pagar cantidades astronómicas en marketing y publicidad), sino el número de relaciones que seas capaz de establecer y la calidad de estas. Nunca antes las empresas pequeñas habían tenido estas armas. Hemos visto caer en pocos días la imagen de poderosísimas firmas por efecto viral: ¿quién es David y quién Goliat?

Por si fuera poco, todo esto llega en un momento en el que la conciencia social, los derechos humanos, el respeto por el medioambiente, adquieren más valor que nunca (aunque todavía es mucho lo que queda por concienciar). Los clientes reclaman que las empresas respeten esos principios y están dispuestos a castigar a quien vaya contra ellos. La capacidad para difundir la información hace el resto: es imposible que algo no se conozca en tiempo real, aunque esté ocurriendo al otro lado del mundo. Este espacio de valores es un buen lugar donde pueden posicionarse las pequeñas empresas que de manera natural conviven con ellos.

Otra manera de hacer negocios es posible y a las empresas pequeñas, a los emprendedores y a los negocios normales no nos falta talento, ni siquiera iniciativa, nos han faltado recursos. Hoy tenemos la posibilidad de adoptar los conocimientos y la experiencia del management, también del emprendimiento académico, hacerlos nuestros y ¿por qué no? contribuir a mejorarlos. Ese tiene que ser el camino.

 

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