El ROI de un proyecto de innovación

Hay ocasiones en las que es bastante complejo calcular el Retorno de la inversión (ROI) en un proyecto de innovación. Identificar cuáles son los ingresos generados a partir de una innovación muy disruptiva o más adaptativa supone un hándicap complejo de afrontar y de entender por las empresas que lo hacen posible.

Hablando con un amigo financiero en estas fiestas navideñas, surgió un tema muy curioso, por el origen y el propio contenido, para el que dar una respuesta satisfactoria: “¿Cuánto es el ROI (Retorno de la inversión) que se produce cuando se lanza un proyecto de innovación?” o incluso otra cuestión mejor que puede surgir: “si consideramos un proyecto de innovación como una inversión, ¿en cuánto tiempo soy capaz de recuperar ese dinero?

ROI innovación proyecto

Banco de imágenes de Creative Commons, autor Ken Teenardin

Si nos ceñimos a un cálculo financiero, sería algo bastante entendible: básicamente, se trataría de calcular los ingresos generados o los gastos eliminados con la implantación de este proyecto durante un periodo de tiempo (día, mes, trimestre o año) y dividirlo para conseguir un número que sería el tiempo necesario para recuperar esta inversión realizada. Dicho de esta forma, el proyecto de innovación seguro que puede tardar un tiempo más o menos largo en conseguir un retorno razonable.

 

Si estamos hablando de un proyecto que genere un producto o servicio nuevo, y sobre todo, si produce una disrupción capaz de generar un nuevo mercado o resegmentar un mercado existente, este retorno puede ser largo porque convencer a clientes de la nueva propuesta de valor es laborioso y supone aumentar en varios periodos los tiempos de venta hasta llegar a una mayoría temprana. Claro, una vez que se ha conseguido franquear ese abismo (lo antes posible…), los beneficios se hacen extensibles durante varias temporadas o un plazo mucho más largo.

Mientras que si hablamos de una innovación producida por una mejora incremental, seguramente el cliente esté más convencido y sea capaz de ver las mejoras introducidas de forma mucho más entendible, adquiriendo estos productos o servicios de una forma más sencilla y con muchas menos barreras mentales que sortear, pero no generando una mejora mantenible en el tiempo y siempre pendiente de una mejora muy disruptiva.

Para ejemplo, vamos a poner dos casos paradigmáticos. Si imaginamos un Smartphone, se puede observar que se suceden en el tiempo nuevos cambios incrementales como nuevos modelos, manteniendo o mejorando la operativa, consiguiendo una pequeña mejora posible en ventas. Mientras, en comparación,  cuando surgió el iPod, el cambio que produjo en los reproductores de música fue tan grande que hubo barreras que, una vez saltadas, el proyecto ha generado ingresos y ha dado pie a nuevas propuestas como el iPhone.

Pero además de este concepto mucho más tangible económico-financiero, hay otros conceptos de activos intangibles. Directamente hay un valor que aplica en su cuenta de resultados, que es el relacionar a la marca con proyectos innovadores, llegando a sus clientes que la innovación y todo lo que tiene que ver con nuevas propuestas es un valor de la marca, consiguiendo inmediatamente aumentar ese valor de marca o “Value of Brand” que se aplicará y tendrá su referencia en todos los productos o servicios que lleven esa marca.

Además, si seguimos buscando cuáles son los beneficios que, económica y financieramente, se producen en un proyecto de innovación, hay uno fundamental que hay muy poca gente que ha localizado y menos aún conseguido tangibilizar como un incremento de beneficios de la empresa. Cuando una empresa incorpora a su cultura propia el valor de la innovación, hay un cambio inmediato en los trabajadores. En un primer estadio en las personas que están involucradas con él, pero posteriormente con todo el resto de la organización. Incorporar este valor supone como base el empoderamiento de los trabajadores en las decisiones que afectan a ese proyecto, sacando lo mejor de cada uno de ellos. Independientemente de los fallos que se producirán, se van a generar sinergias con otras líneas del negocio o con otros productos o servicios de la empresa y van a mejorar en su experiencia de cliente, en su operación o incluso en el comportamiento de las personas encargadas de su comercialización.

Una vez vistos todos los ingresos que generan los proyectos de innovación, tanto en lo relacionado con procesos internos o externos, así como nuevos productos o servicios, el objetivo es cuantificar y cualificar estos últimos aspectos, que no por ser los últimos son los menos importantes, pues son complejos de relacionar y asignar a las cuentas de resultados y balances de las organizaciones, que finalmente, son los documentos que nos hablan de forma objetiva de la salud de la empresa.

 

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