La soledad del intraemprendedor

La soledad del intraemprendedor es difícil de explicar cuando no has tenido que lanzar ideas o proyectos en una gran organización. Haberlo hecho te ayuda a lanzar o mentorizar otros proyectos de emprendimiento.

Tenía muchas ganas de escribir esta entrada. Ahora ya puedo hacerlo porque hace ya un poco de tiempo y de distancia que dejé el intraemprendimiento en una gran empresa para dedicarme a decidir y construir mi propio futuro con este proyecto, Cocreanet, que es nuestro proyecto conjunto. Por lo tanto, creo que incluso habrá distintos aspectos o facetas que podré comparar.

soledad intraemprendedor

Banco de imágenes de Creative Commons, autor Gregorio Puga Bailon

Ahora que no tengo jefes (miento, el peor, uno mismo frente al espejo o con tu conciencia cada noche en la almohada) me doy cuenta que la posibilidad de enfrentarte a los problemas y delegar en alguien que tome decisiones, suele ser frustrante porque cada persona, con cierto nivel de criterio, afronta este tipo de situaciones de una forma distinta. La última decisión, ojalá que con cierto nivel de personalización o consensuada, al ser tomada por otra persona, tiene distintos criterios y valores que es casi imposible que compartas, haciendo que esta decisión, aun siendo muy disciplinado, no involucre hasta el rincón más profundo de tu persona. Ahora, ya de emprendedor externo, ese caso no sucede pero suele ocurrir que nos preguntamos en muchas ocasiones si estoy atendiendo a todos los criterios. Tengo la grandísima suerte de preguntarle a mi socia y suele darme la tranquilidad y confianza en mis propias decisiones, sobre todo, basándome en el historial y conocimiento de los campos que trabajamos.

Aparte de este criterio, aún recuerdo con cierta angustia algunas reuniones con otras áreas de la organización donde había gente que no comprendía o no terminaba de ver el nuevo proyecto y le suponía un problema añadido a los ya muchos existentes. Eso por no contar con posibles rencillas personales o rencillas entre direcciones, subdirecciones, áreas o incluso, en los mismos equipos de trabajo. En este punto, aprendes a “vender”.  Haciendo referencia a los distintos gurús relacionados con las ventas, ese proceso de venta tiene que conseguir ofrecer las ventajas para tu cliente, resolviendo problemas o haciendo alegrías directamente a la persona. Por este motivo, vender tu proyecto como algo bueno para la empresa y por supuesto, para ellos mismos con el menor coste de trabajo y oportunidad para los distintos áreas o personas involucradas en el proyecto. Ahora, esto no sucede porque las ideas suelen estar consensuadas con anterioridad, pero recuerdo con cierta añoranza esas enseñanzas o comentarios que aportaban distintos compañeros constructivos que daban luz a momentos de oscuridad por los que pasas en el duro recorrido previo al lanzamiento.

Otras veces, cuando salía de trabajar después de darlo todo (al final, el producto o servicio a lanzar se convierte en algo tuyo, con una involucración total, defendiéndolo a capa y espada) te das cuenta que, por distintos motivos, te encuentras solo ante problemas que no tienen fácil solución y que incluso, involucrando a los responsables no sabes si va a ser posible enderezarlo o enfocarlo de forma correcta.  Problemas del equipo de desarrollo tecnológico que parecía como encontrar el justo equilibrio entre el bien y el mal, el ying y el yang, problemas con las distintas campañas y las métricas obtenidas con los equipos de marketing promocional, problemas con cláusulas legales o cuentas de asignación de ingresos y gastos, o ya cuando se alinean los planetas para conseguir asignar entre los distintos canales de venta los ingresos del proceso completo de comercialización,  componen un panorama que da mucho trabajo y reuniones, pero que al final consiguen generar el entorno necesario para conseguir que esa ilusión trabajada durante meses, salga a la luz. En entornos mucho más pequeños, como puede ser una startup, no hace falta mucho de los detalles, pero sí tener un montón de elementos en cuenta que pueden hacer casi ingestionable tu nueva empresa en el tiempo.

Por lo tanto, visto desde este punto, todas las vivencias que nos aportan experiencia, conocimiento, etc. nos hacen convertirnos en mejores profesionales e incluso, sabiéndolo digerir con tiempo, mejores personas. A los pobres intraemprendedores, no tenéis ni el reconocimiento interno ya que corresponde con hacer vuestro trabajo,  ni la proyección que otros que han sacado proyectos mucho más pequeños pero de forma independiente, muchos ánimos y a intentar sacar todos los sueños adelante. Como siempre me han dicho a mí, la cabeza baja por la humildad y los ojos al cielo buscando alcanzar vuestros objetivos.

 

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