Cómo decidir qué tipo de experimento utilizar en proyectos lean startup

Si Lean startup es utilizar el método científico para desarrollar nuevos negocios, los tipos de experimentos a aplicar en la validación de las hipótesis se convierten en la pieza clave sobre la que ir avanzando en la resolución de la incertidumbre de cualquier proyecto de innovación utilizando este tipo de procesos.

Leyendo un blog de un nuevo emprendedor, encontré un pequeño detalle relacionado con un concepto como son los PMV o Producto Mínimo Viable. Si la idea máxima en Lean startup es “FALLA LO MÁS RÁPIDO Y BARATO QUE PUEDAS”, no podemos tener el primer contacto con el cliente cuando sacamos una beta de nuestro servicio. El tiempo, nunca mejor dicho, es oro. Estoy seguro de que aquella cita del fundador de Linkedin que dice algo como “Si no te avergüenzas de la primer versión de tu producto, es que lo lanzaste muy tarde” viene bien para entender que se deben lanzar pequeños experimentos baratos y rápidos capaces de ir desatando el gran núcleo de incertidumbre que supone un proyecto innovador.

tipo experimento proyecto lean startup

Banco de imágenes de Creative Commons, autor Jae C.

Por este motivo, muchas veces nos planteamos qué tipo de experimentos debo realizar para ir validando las hipótesis a validar. Incluso, hay algunas empresas cuyo servicio es recomendar y realizar este tipo de experimento para ir resolviendo todas las incertidumbres del reto al que nos enfrentamos. Para saber cómo afrontar este tipo de acciones, estimamos desde COCREANET que se deben categorizar y verbalizar las hipótesis a las que se enfrenta nuestro negocio y, a partir de aquí, clasificarlas de forma que el orden sea aquel en el cual se basen en criticidad y en facilidad de validación. Muchas hipótesis se pueden resolver con una consulta o una llamada a un especialista de una cuestión particular, por lo que todas estas se deben ir resolviendo también, pero no es necesario definir un experimento.

En el camino que hemos ido recorriendo, hay una serie de recomendaciones que pueden ser de utilidad…

  • Para saber qué experimento se debe realizar hay que pensar que el tiempo y dinero son los bienes más escasos, por lo que se elegirán siempre en función de ambos parámetros. Siempre tiene que ser lo más rápido y más barato.
  • Los primeros experimentos que nos ayudarán a conseguir validar las hipótesis más cercanas al segmento de cliente y de la propuesta de valor se denominan Productos, Servicios o Software Mínimo Viable. Muchos de ellos se tiran una vez que han servido para el propósito para el que fueron construidos.
  • Otro criterio fundamental es valorar si es adecuado construirlo sobre versiones o prototipos de productos o versiones beta de software, ya que quizá se puedan construir independientemente de forma más eficaz y a continuación incluir el aprendizaje recogido.
  • No se deben menospreciar los experimentos que se puedan realizar con el menor coste o complejidad. Una simple hoja de papel con un tríptico de lo que hace un proyecto pueda aportar mucha más información que complejos sistemas de tarificación con meses de trabajo de varios desarrolladores.
  • Muchas veces, no hay nada más clarividente cuando se está desarrollando un servicio que interpretar el papel del consumidor del servicio para entender muchos aspectos a mejorar o a perfeccionar para conseguir las sensaciones que se está buscando.
  • Si se están trabajando productos físicos, no se debe olvidar que un prototipo con simple cartón o con papel nos pueden aportar muchísima información y aprendizajes. No es necesario lanzar una primera versión de prototipo fabricado en China para valorar aspectos muy básicos de los productos que se están generando.
  • Aunque a los técnicos se nos van rápidamente los dedos para comenzar desarrollos, muchas veces es necesario tomarse un momento de respiro y pensar si realmente se deben comenzar a configurar conexiones con protocolos complejos para saber si algo es realmente necesario e importante para el servicio que se está ofreciendo al cliente.

Aparte de estas recomendaciones, hay un aspecto que siempre se intenta acostumbrar a los equipos de startups o enfocados a la innovación, que es la forma de procedimentar las validaciones con experimentos, que sería algo como…

  • Definir qué hipótesis validar, ya que al ir resolviendo incertidumbre en hipótesis anteriores, se deben volver a reclasificar porque pueden cambiar las criticidades.
  • Completar las hojas de definición de experimento, por lo que antes de lanzar nada se debe tener claro cuáles son los pasos a dar y qué se espera conseguir. Además, se tienen que estimar cuáles son los resultados esperados para validar o invalidar las hipótesis.
  • Se debe medir, de la forma más objetiva posible, cuáles son los resultados del experimento. Si se estiman unos resultados, no vale cuando acaba modificarlos a las bravas para validar la hipótesis. Ojo que, en muchas ocasiones, hay varios aspectos que pueden modificar los resultados y no tienen que ver con la hipótesis.
  • Al finalizar, pase lo que pase, se debe completar una hoja de conclusiones y aprendizajes, con los datos y con el resultado de las hipótesis validadas. Aunque salgan hipótesis refutadas, se recomienda guardar como si fuera el histórico del proyecto…nunca se sabe… En este caso, como en el de la hoja de experimento, las proporcionadas por Strategizer son excelentes y nos sirven más que de sobra.

Con todo esto, tan sólo comentaros que no tengáis temor en convertiros en “científicos de los negocios” y que, nunca mejor dicho, los experimentos os van a ir aportando conocimientos y eliminando incertidumbres en el largo camino de conseguir que los nuevos proyectos innovadores sean mantenibles en el tiempo.

 

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