Blog de cocreanet

artículo propios de vivencias y conceptos sobre innovación de interés para empresas y emprendedores.

Compartir, conectar e innovar

En esta temporada, compartimos una historia de innovación que va más allá de los adornos tradicionales. No esperes una típica felicitación navideña, pero sí un relato de luces que brillan y de esperanza.

 

Imagina un pueblo remoto donde el paisaje cambia con cada estación del año. Donde el invierno se parece al invierno aunque no haya nieve. Aquí, en medio de alguna comarca de la España menos llena, nace una historia de cambio. Aquí, en esta comunidad rural, han decidido no esperar a los Reyes Magos, se han puesto manos a la obra para construir su propio futuro.

En lugar de las típicas luces que parpadean con electricidad convencional, aquí han adoptado fuentes de energía sostenible. La mayoría de los tejados de las casas de mi pueblo tienen paneles solares. Al principio, los vecinos y vecinas desconfiaban pero el Ayuntamiento decidió dar ejemplo y fue el primero que promovió la Comunidad Energética. Ahora todos y todas nos beneficiamos de una energía más barata y, sobre todo, limpia y renovable.

Cuando llegué a vivir, no había buena cobertura y no teníamos buena conexión a Internet. Esto ya es pasado. Desde hace algún tiempo tenemos mejor ancho de banda que en la ciudad donde nací, y todo gracias a una empresa pública que ha facilitado la conectividad vía satélite. Por menos de 60 euros, tenemos conexión para trabajar, recibimos la televisión a la carta y, por supuesto, todas las plataformas de contenidos que os podáis imaginar. A mi la verdad esto último me importa más bien poco porque me interesa mucho más lo que pasa fuera de mi tele.

Sin ir más lejos, vuelvo ahora de visitar una exposición al aire libre (sí, hace frío, eso no lo voy a negar, pero para eso están los abrigos). En vez de árboles de Navidad tradicionales, la comunidad de artesanos y artistas ha decidido utilizar las calles para mostrar sus obras. Ya hace tiempo que vienen trabajando con los otros colectivos del pueblo, porque aquí todos somos parte de algún colectivo, o de varios. Hemos entendido que la única manera de construir el futuro es idear juntos, cocrear.

Todavía recuerdo el día que nos constituimos como una Comunidad de Aprendizaje. Los mayores miraban un tanto escépticos porque no entendía qué tenía que ver lo de los paneles solares con la innovación social. Cuando empezamos a convocar talleres en los que participaban niños y niñas, profesores y profesoras, campesinos y agricultores, consultores (estos somos esos que los demás nunca saben qué hacemos), artesanos… y comprobaron que las ideas que salían de ahí tenían que ver con mejorar el pueblo, la cosa cambió. Hoy nuestra Comunidad es un símbolo de empoderamiento y resistencia.

Resistencia, sí. Porque hay gente que todavía piensa que vivir en el rural es como volver a las cavernas. Cuando vuelvo, de visita, a mi ciudad natal, me alojo en una urbanización donde casi vive más gente que en todo mi pueblo. Ahí, todos amontonados (esta es una expresión de mi amiga Ana). Todos son muy disciplinados, se rigen por unas convenientes normas que redactó el Administrador. A eso lo llaman Comunidad de Vecinos. Y me pregunto yo: ¿qué comunidad es esa que no conoces al que vive enfrente tuyo? ¿qué solo se reúne una vez al año para decidir si se pinta la escalera y a quién le toca ser presidente el año siguiente? ¿dónde los niños y niñas juegan en un recinto vallado? (claro, a ellos no les pueden poner el vallado virtual que tiene aquí el ganado, por cierto, el pastor lo maneja estupendamente desde su teléfono móvil desde que la Comunidad de Aprendizaje puso en marcha la oficina de digitalización).

En fin, iré terminando. ¿Recuerdas la última vez que recibiste un regalo que realmente cambió tu vida? En nuestra comunidad no nos regalamos objetos, sino conocimiento compartido. La innovación social es un regalo que recibimos cada día.

Este rincón del mundo que he descrito no existe como tal, ubicado en un punto del mapa. Pero lo que ocurre aquí está pasando de veras en muchos pueblos. Por todas partes, están naciendo comunidades que recogen el espíritu de compartir, de conectar con la tierra y entre las personas, y sobre todo, de innovar. Esa capacidad para dar respuesta desde su propio conocimiento compartido a los retos del futuro es lo que les hace realmente diferentes.

Que esta Navidad sea un recordatorio de que la innovación no conoce límites, que puede florecer en la tranquilidad de los paisajes rurales y tejer historias de cambio social. Desde nuestro rincón del ciberespacio, os enviamos luces de energía sostenible, adornos de esperanza y el deseo de un futuro lleno de creatividad y conexión.

 

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Marina Fernandez Arroyo

Escrito por Marina Fernandez Arroyo

Desde siempre aspiré a hacer de este un mundo mejor, más justo, más igualitario. Desde COCREANET, la empresa de la que soy socia y fundadora, aterrizo mi propósito en proyectos de innovación, empresarial, social y, ahora también, rural. Un compromiso con las personas y con la sociedad.

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