A nadie se nos escapa que estamos viviendo momentos diferentes. Cuando escuchamos las noticias o leemos los periódicos, nos llega información de la constante concatenación de crisis (policrisis), muchas de ellas contrapuestas las unas a las otras. Esta situación puede ser una catástrofe, pero si entendemos que de cada reto surgen oportunidades, en los entornos rurales se puede convertir en la oportunidad para afrontar un futuro viable.
Vivimos en una situación compleja, con una volatilidad rápida y con una incertidumbre muy alta. Hace menos de 2 años nadie auguraba la situación actual de cambios políticos y económicos, que finalmente nos llega a todos y cada uno de nosotros de una forma o de otra. Al hablar con las personas cercanas, muchas de ellas dejan de seguir las noticias por la sensación de incertidumbre que les deja, generando un nivel de ansiedad vital muy alta. Esta situación algunos la han denominado “policrisis” Aunque no es un término reciente, es cierto que últimamente lo han mencionado varias veces en distintos foros. Fue ya en el año 1993, los filósofos y sociólogos franceses Edgar Morin y Anne-Brigitte Kern en su obra “Tierra patria” ya hablaban de este concepto.

Imagen generada para la propia entrada por DALL-e
Para tener una idea más exacta, el concepto hace referencia a que las crisis que vivimos no son una sola, sino que son varios problemas vitales conectados entre sí, y que, además, algunos de ellos están en clara contraposición unos de otros. Como un buen ejemplo, la crisis de escasez de combustibles fósiles por la crisis política del cierre del estrecho de Ormuz tiene una clara contraposición por el uso intensivo de combustibles fósiles que produce el cambio climático. Si bien estos conceptos ya eran utilizados, fue Adam Tooze en el Foro Económico Mundial en enero de 2023 en su informe de riesgos globales quien lo popularizó al describirlo como el escenario de varias crisis simultáneas, como son inflación, tensiones geopolíticas, cambio climático, fragilidad económica y polarización.
Policrisis como escenario actual y oportunidad de futuro en el rural
Ante este escenario, se pueden tomar dos decisiones. Una, la primera, ante una complejidad y evolución tan incierta es dejarse llevar y seguir haciendo lo que hemos hecho hasta ahora y otra, quizá menos intuitiva y con un mayor riesgo es intentar dar respuesta y adaptarnos ante los cambios. En la primera se podría intentar aprovechar circunstancias y retos puntuales para seguir dando respuestas desde nuestras estrategias territoriales, con la lentitud y burocracia que requieren este tipo de acciones. La siguiente es intentar entender el mundo de una forma más sistémica, entendiendo que los países tienen poco o nada que hacer para intentar controlar los macroflujos de materiales y personas que van de zonas rurales a grandes urbes y otros, mucho más complejos y que articulan el nivel macro que son los flujos económicos (y en muchos casos especulativos) que se generan entre dichas ciudades.
Ambas podrían ser adecuadas, pero si lo tomamos desde nuestro punto de vista, desde un punto activo, entender la segunda y ver posibles espacios de oportunidad, aunque sea a largo plazo, pensamos que puede tener un impacto mayor a largo plazo para nuestros entornos rurales. Además, pequeños grupos de personas haciendo cosas pequeñas son el germen de los grandes cambios que han sucedido y que han cambiado nuestra sociedad.
Algunas ideas para hacer frente al escenario de policrisis desde los entornos rurales
Ante esta situación que no tiene visos de cambios a corto y medio plazo (más bien, todo lo contrario) hay varios aspectos que son interesantes explorar en nuestros entornos rurales:
- Economía rural más diversificadas: Ante el reto económico y de sostenibilidad que suponen los grandes flujos a las ciudades, también se pueden utilizar sus medios para diversificar la actividad económica en los medios rurales. Cualquier profesión relacionada con la economía del conocimiento, se puede desarrollar en cualquier entorno rural. Esto supone revertir el flujo y hacer que haya activos que vayan de las urbes al rural que, hasta ahora, han supuesto un cambio muy pequeño.
- Cooperación a escala comarcal: Para evitar dependencias diversas de lugares remotos, se puede fortalecer las acciones locales comarcales, generando una sostenibilidad en temas como las compras de productos de primera necesidad, logística o energía. Esto supondría, parafraseando a Taleb, un modelo anti frágil de consumo.
- Activos muy demandados y requeridos como ventaja competitiva: En la situación actual, activos como son vivienda o energía, así como otros que ya hemos identificado señales débiles de importancia en el futuro, como es el agua o la biodiversidad del entorno, serán demandados. Por el propio entorno, estos serán necesariamente requeridos de forma masivo y los entornos rurales tienen abundancia de ellos, como son manantiales, bosques o tierras de cultivo, por no hablar de hogares para residente.
Como se pueden ver, estas son algunas palancas que se pueden explorar para dar respuesta no solo al escenario actual, sino a más que posibles escenarios futuros que tendrán un impacto directo hoy en día en ciudadanos y empresas. Verbos tan manidos como conectar, facilitar, diversificar, colaborar o cooperar pueden tener sentido si pensamos en un futuro, cada vez más incierto y cercano.
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