Embudo de innovación

Al igual que se trabaja con embudos de venta para afinar los procesos comerciales, el embudo de innovación nos detalla cómo con una herramienta se pueden gestionar los procesos abordados por las organizaciones para incorporar nuevas formas de trabajar y de aportar valor a los clientes.

Hablando con Marce, un director comercial de toda la vida, me comentó su duda respecto a la innovación. ¿Cómo se puede medir la eficiencia de las propuestas de innovación en mi empresa? Buena pregunta planteada después de tratar con él la mejora de su embudo de ventas. Es curioso identificar cómo se intenta extrapolar aspectos y herramientas entre distintos entornos. Pues hablando con él, le comentamos la existencia del “embudo de innovación”.
Como se hace en la gestión comercial, la herramienta del embudo de ventas nos permite ver cómo mejorar nuestra gestión comercial. Lo que se hace es identificar, siempre basado en datos objetivos, cómo se va recorriendo el camino de la actividad comercial hasta conseguir la venta y, lo que es muy importante, cómo mantener el cliente activo. De la misma forma, el embudo de innovación nos permite tener monitorizadas las acciones de innovación en sus distintos estadíos.

 

 

¿Cuáles son ellos? La respuesta es muy sencilla. La idea es identificar las principales fases por las que un proyecto de innovación va transcurriendo hasta que termina, incluida la operativa y procesos habituales de la empresa hasta que se asume como propio. Este recorrido a transitar constaría de las siguientes fases:

Identificación de aspectos a mejorar: Como se suele trabajar en innovación, los problemas a mejorar se deben convertir en retos. Ellos se deben identificar de forma adecuada, de tal forma que sean abordables. Esto supone que en muchas ocasiones se deben desglosar en distintos retos de menor alcance, pero mucho más alcanzable. En empresas consolidadas, nuestros servicios de operación, comercial y atención al cliente nos pueden dar multitud de aspectos de mejora a tratar.
Evaluación de los retos establecidos: Ojalá todos los retos identificados se pudieran abordar pero la realidad nos indica que no todos son asumibles. Se deben evaluar por complejidad o por validar cuál es el beneficio marginal decreciente.
Priorización de reto: En función de la estrategia que tenga la compañía, los retos a abordar deben centrarse en aquellos que hagan posible la consecución de los objetivos centrados en la estrategia. Además, también puede ser relevante priorizarlo en un alto nivel porque es muy sencillo o barato de implementar y repercute en los objetivos de la empresa de forma muy rápida. Esta decisión dependerá de la gestión del directivo encargado de su priorización.
Alcance del proyecto: Una vez identificado el reto, se debe afrontar buscar una solución válida, de tal forma que se debe definir hasta dónde se quiere llegar y cómo va a ser la gestión de este proyecto de innovación. Si es la implantación de un sistema informático, se debe identificar si su gestión de proyecto será adaptativa o predictiva. En esta fase, si se trabaja con un enfoque adaptativo, se comenzará a trabajar en él, pero no se sabrá dónde nos llevará porque se irá adaptando en función de los resultados obtenidos.
Ejecución del proyecto: Se realizará una gestión del proyecto, de tal forma que si es una implantación de un proceso, se realizarán distintos pilotos para validar su propuesta, al igual que un sistema informático nuevo con un entorno muy estable. En caso de ser un proyecto basado en metodologías adaptativas, se irán realizando distintas iteraciones hasta conseguir afinar con una propuesta de solución adecuada.
Seguimiento: Con esta fase, el proyecto o propuesta ya está implantada en la organización (incluso en la cultura de la empresa) y se deben monitorizar sus resultados. Puede suceder que encaje de forma completa (es la idea principal) pero puede que requiera mejoras, o incluso, en algunos casos, que genere nuevos retos a afrontar.

Viendo todos los pasos, se considera fundamental desde el punto de vista del directivo o del equipo gestor de la innovación, monitorizar y cuantificar los proyectos o retos gestionados. El motivo es poder mejorar en aquellos espacios o pasos donde se puedan optimizar, a su vez, la forma de gestionar la innovación, de igual forma y con los mismos criterios que un entorno de venta o de desarrollo de negocio.

 

También te puede interesar…

Predicción roadmap innovación Roadmap producto entornos dinámicos Innovación y gestión riesgos

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *