Gestión del conocimiento e innovación

La innovación consiste en ir solventando retos a los que se enfrentan empresas y/o personas, pero es fundamental agrupar el conocimiento para dar una respuesta adecuada en cada momento y en cada situación.

Charlando con colaboradores encargados de optimizar gestión económico-financiera, siempre terminamos comentando e intentando discernir el valor de lo que se denominan activos intangibles. Estos aspectos como son la reputación, la marca, la cultura, la gestión de la experiencia de los clientes… se están convirtiendo en el principal valor de las empresas. Para darnos cuenta de esta peculiaridad de los últimos 30 años, no hace falta más que ver cuáles son los indicadores con mayor valoración en las distintas bolsas a nivel mundial.

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Empresas como Apple inc, Microsoft o Google con un valor altísimo en intangibles, han sustituido a otras con unos recursos tangibles como industrias petroleras, con unos activos que, acorde a posibles valoraciones, tienen un valor estimado económico poco discutible. Yo, quizá por proceder ya del siglo pasado y dedicarme a la innovación me encanta un recurso que, no por haber sido maltratado en algunos casos, ha dejado de perder su, cada vez, mayor valor.

Este activo es el conocimiento adquirido por la empresa a lo largo de su vida. La forma en que se ha generado una cultura propia, el conocimiento que ha sido generado en las tareas de negocio y de soporte constituyen un activo primordial para aportar el valor que, finalmente, reciben los clientes, proveedores, colaboradores, socios y directivos.

Este activo intangible, si no es recogido, tratado o incluso, valorado en su justa medida, supone una pérdida muy relevante con un impacto directo en la cuenta de pérdidas y ganancias. Para muestra, un botón. Empresas con muchos años de recorrido, con muchas horas de operación y con distintas circunstancias, han sido capaces de generar buenos hábitos, buenas maneras, que, al aplicarla en la cadena de valor o en actividades de soporte, generan una disminución de gastos operativos directos a la producción, o lo que puede ser más relevante incluso, ha liberado recursos humanos para seguir aportando valor a los clientes.

Este conocimiento se debe ir recogiendo, de una forma sistemática, por todos los colaboradores que aporten a nuestro negocio, pero quizá, lo que puede ser más relevante, que vaya siendo generado por el activo único y fundamental que hace diferentes a las organizaciones, que es el talento. Si bien el conocimiento validado es el resultado, el talento que es capaz de extraerlo es la fuente inagotable de la que se genera este valor. Si lo equiparamos con un ejemplo natural, el conocimiento es al racimo de uvas lo que el talento es la vid, la planta de la que se obtienen los frutos.

Pero, además, de ese talento que tanto defendemos, de esas personas que, con trabajo, esfuerzo, dedicación y buen hacer son capaces de generar y desarrollar nuevas líneas de negocio, nuevas formas de trabajar, nuevos modelos de gestionar, se puede optimizar de dos formas, que inciden de forma directa en la forma de afrontar los retos y de ser una forma de generar ventajas competitivas frente a otros competidores.

  • Toma de decisiones más ágiles y cercanas al punto donde suceden los problemas. Si el talento es capaz de gestionar e ir recogiendo el conocimiento que se ha ido generando, se disminuye mucho en procesos de toma de decisión, ya que es directamente el perfil más cercano al problema el que es capaz de resolverlo, o lo que es aún más importante, tomar una decisión para resolver el reto de tal forma que se pueda validar la respuesta, sin temor al posible error y generando una solución válida para otros colaboradores.
  • Identificar aquellos retos relevantes para el negocio que no se han podido resolver, identificando de una forma excepcional aquellos espacios de oportunidad para poder desarrollar nuevas soluciones o nuevas propuestas capaces de mejorar y generar aún más recursos (línea de productos o servicios, nuevos conocimientos sobre operaciones, etc.) que hagan más maduro y completo nuestro modelo de negocio o, lo que es aún más potente, tener la base para desarrollar otras líneas de productos que sean relevantes a la organización.

Por estos y algunos otros motivos más, consideramos que la innovación es fundamental para generar nuevos recursos a las organizaciones, pero mucho más fácil, rápido y sencillo es ir recogiendo el conocimiento generado para ser la base de nuevas formas de innovación más eficaces y disruptivas.

 

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