Gestionar lo impredecible, predecir lo improbable.

Esta cita de “gestionar lo impredecible, prediciendo lo improbable” se está convirtiendo en un axioma de los últimos tiempos que estamos viviendo. Desde virus que generan pandemias en un mundo que parecía seguro, hasta situaciones geopolíticas cambiantes que repercuten de forma directa en las empresas o personas. ¿Cómo lo podemos hacer?

Hace unos días, charlando después de una sesión de trabajo con un equipo de gestión de una empresa muy potente, surgió una duda de un directivo senior. “¿Cómo se hace para predecir impactos como el COVID o controlar una cadena de suministros internacional como el caso del encallamiento en el canal de Suez?” Como siempre, con personas inteligentes surgen preguntas que, por desgracia, no tienes una solución real.

Cada vez hay más circunstancias no controladas que nos afectan a las empresas, y por supuesto, a las personas que desarrollan un trabajo. Pandemias, accidentes, desgracias y similares, siempre han sucedido y lo peor de todo es que siempre sucederán. Podremos poner todos nuestros esfuerzos en controlar lo imposible, podremos buscar mejores soluciones que el desarrollo de nuestra vida se desarrolla con un riesgo basal que es inevitable.

No se puede evitar lo impredecible, pero si tenerlo en cuenta.

Esta circunstancia siempre nos obliga a repensar y releer un libro que ya hemos visto en varias entradas, como es Antifrágil de Nassim Taleb. No es un libro de innovación directamente, pero si de gestión en tiempos como los nuestros, donde la incertidumbre se está convirtiendo en una palanca fundamental para controlar situaciones complejas. Pero quizá, aparte de comprender conceptos o ideas muy recomendables como os puede contar este libro y toda la serie de libros de este autor sobre la incertidumbre, os comentaremos algunos que consideramos muy relevantes.
Para entender muy bien un elemento fundamental para entender la incertidumbre, lo mejor es poner un ejemplo. Un diseñador de producto (ubicado en Málaga) valida una propuesta con un cliente ubicado en Vigo, manda la fabricación a China y lo transportan a sus operadores de fulfitment en Valencia, Rotterdam, Hong-Kong y Atlanta, para que, en procesos de manufactura, vendan a sus canales de distribuidores, tiendas físicas y negocio online. Al aparecer distintos lugares, tareas, tecnologías, procesos y personas, se genera una mayor posibilidad de que pueda ocurrir algo que no funcione como debe. Algo que, por extraño y casi anecdótico, no se tenga controlado. Por este motivo, ante mayor cantidad de actores, situaciones, intervinientes, se genera una mayor posibilidad de error o fallo.

Atenuar la incertidumbre, de forma continua y coherente

Toda esta cadena que nos hemos imaginado previamente, en condiciones habituales funcionará muy bien cuando esté muy trabajada, pero es fundamental entender como la estadística y su aplicación puede tener una confusión para los directivos. Si consideramos la evolución de la Bolsa (en entorno controlado por personas) en los últimos 5 años, las variaciones serán mínimas, pero si da la casualidad que sucede el evento no controlado, no identificado o el denominado Cisne negro por el mismo autor citado anteriormente, es muy posible que no muchas empresas u organizaciones puedan superar esta situación. La ciencia estadística nos da toda la información, pero es necesario comprenderla a un alto nivel de detalle.
En cuanto a circunstancias más relacionadas con el mundo natural, como pandemias, tsunamis, terremotos, …. Poco o nada vamos a poder a hacer para prevenirlos, pero, como todo, será bueno no olvidar, sobre todo, cuando se hagan inversiones a muy largo plazo. ¿Esto qué significa? Básicamente no poner todos los huevos en la misma cesta. Entender que este tipo de proyectos, a muy largo plazo, no se pueden considerar comerlos de una forma completa (nadie se bebería una botella de vino de un trago, o bueno, si) de tal forma que vayamos evolucionando, poco a poco y sin parar en su desarrollo y si tenemos que focalizar la explotación, quizá no sería mala idea empezar a diversificar de otros entornos o de otros mercados, no fuera a suceder que nos pase como algún inversor que, focalizado en el turismo europeo, se eche la mano a la cabeza porque solo puso sus huevos en una cesta.
Es fundamental entender, para cualquier directivo, que la forma de hacer cosas, comprender situaciones y circunstancia, por como se desarrollan los proyectos de forma global y con múltiples actores y socios, tiene más posibilidades de sufrir un imprevisto, pero, quizá no sea malo entenderlo, asumirlo y tomar acciones para que seamos menos “frágiles” a la incertidumbre, ¿no lo veis así?

 

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