Cómo la innovación y la cocreación pueden dar respuesta a problemas sociales como la despoblación

La innovación y la cocreación entre iguales con distintos perfiles pueden generar nuevas propuestas que solucionen problemas como la despoblación. Los pasados días 20,21 y 22 de marzo pudimos colaborar como un grupo denominado TERRIS con El Hueco como actividador y aglutinador, donde 100 personas con distintas vivencias y perfiles generaron 12 propuestas prototipadas de distintas fidelidades para aplicar en cualquier zona o comarca para revertir el problema de la despoblación.

Esta va a ser una entrada de blog distinta. Habitualmente tratamos sobre temas muy relacionados con nuestra actividad de colaborar con nuevos negocios a lanzar proyectos o aspectos relevantes de su negocio. Esta vez no va a ser así. Esta entrada va a consistir en cómo la innovación puede aportar nuevas soluciones para un problema social tan relevante como es la despoblación. Pero casi mejor, vamos a empezar por el principio.

 

«Hace ya muchos años, abuelo, cuando entré en la Facultad de informática y estuve de vacaciones en verano, volviendo de las bodegas de sacar tu vinillo a Recuerda, mirando ponerse el sol junto al castillo de Gormaz en el pequeño cañón creado por el río Duero, me comentaste que era una pena que todos los jóvenes estudiaran cosas que no podían ayudar al problema de pueblos como el tuyo, que poco a poco se iban muriendo y que al final, como decías tú, se quedarían vacíos, sin voz, desiertos.»

 

Esto se grabó en mi cabeza y, en el entorno cercano, siempre ayudé en la medida de mis posibilidades a dar un buen nombre a la zona y a Soria en general. Se convirtió en un objetivo ayudar a la gente de allí y de otras zonas, ya que viendo cómo vivían allí amigos como Miguel, Ángel o Anabel, veía más difícil dar la vuelta a esta situación.
Hace escasamente dos años, Javier Martín, un super crack anónimo que hace que las cosas pasen, capaz de gestionar a la asociación de tierras sorianas del Cid y gestor en Empresoria me invitó a explicar cómo la innovación puede mejorar la vida en entornos rurales. Aquí ya con mi socia Marina, pensamos que era un reto y que intentaríamos en la medida de lo posible colaborar. De aquello (conocer y empezar a colaborar con Joaquín Alcalde y a los amigos de El Hueco), surgió la posibilidad de colaborar en el proyecto TERRIS. Si queréis ver más detalle, su página web es nueva ruralidad  

 

¿En qué consiste? Básicamente, incorporar a 100 voluntarios en 12 campos de actuación muy específicos, en poner en marcha propuestas que pudieran dar solución y forma a una nueva ruralidad. ¿Cuál sería la forma? Utilizando metodologías basadas en pensamiento de diseño o Design Thinking, explorar la situación y concretar, en un equipo de trabajo un reto a solventar. Esto se ha ido realizando gracias a un canvas (por cierto, muy bien pensado) en el cual, los intervinientes iban identificando cuáles eran los retos, barreras, problemas, situación actual e ideal a alcanzar.
Con todo esto ya trabajado, el día 20 de marzo nos juntamos en el Hueco, y gracias a un crack como es Sergio Arranz y con la ayuda de Marina a facilitar, rompimos el frío y nos pusimos a currar en los 12 equipos. Tras conseguir cerrar el reto entre los equipos, se ideó una primera propuesta que a continuación, gracias a la habilidad, imaginación y trabajo en equipo, surgieron los 12 primeros prototipos que pueden y deben ser el germen de proyectos que sean capaces de cambiar el concepto de ruralidad. Muchos de ellos cogieron propuestas de aquí y de allí, mejores aspectos y prácticas conocidas, y en algunos casos, como fue el relacionado con tecnologías e internet, se mezclaron conceptos nuevos (concepto de hacking) con propuestas mucho más propias de zonas rurales (montes de socios), generando una nueva propuesta que hibridaba ambos conceptos en una propuesta de solución nueva. Esto no hubiera sido posible si ni Antxón, Michelle, Emilio y Jorge (además de cracks, encantado de trabajar con gente tan potente, simpática y sencilla) además del resto de compañer@s de la fase previa no se hubieran puesto en marcha ni aportado.

Surgieron propuestas muy chulas, que cuando se lleven a cabo, aunque sólo se puedan poner en marcha unas pocas, sean capaces de dar la vuelta a esa realidad que se ha convertido la despoblación que ha generado ciudadanos sin posibilidades para acceder a recursos, con problemas que para la gente que vive en la ciudad, en casi todas las ocasiones, no lo pueden ni imaginar.
¿Esto acaba aquí? Ni mucho menos. Ahora es el comienzo. Seguimos redefiniendo, colaborando y ayudando a poner en marcha estas iniciativas para conseguir ir refinando, aprendiendo de su puesta en marcha y mejorándolas con la ayuda de todos, compartiéndolas y haciéndolas accesibles a todos aquellos que las consideren relevantes. De esta comunidad, de este foro abierto deberán surgir nuevas propuestas que harán posible otra nueva forma de ver la ruralidad basadas en la innovación colectiva y colaborativa de todos.
Para despedirme, me quedo con una cita que me mandó Sergio de Margaret Mead durante el proceso que me ha encantado y la pongo aquí, como guinda de la entrada. “Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado

 

 

 

 

 

 

 

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