Hay un momento exacto en que un proceso participativo deja de ser real. No siempre se anuncia. A veces ni siquiera se nota. Pero ocurre.
A veces ocurre antes de empezar. Cuando la decisión ya está tomada y el proceso existe para darle cobertura. Cuando la pregunta que se le hace a la ciudadanía no es «¿qué necesitáis?» sino «¿os parece bien lo que ya hemos decidido?»

Fuente Foto: de Pixabay, by ddzphoto
A veces ocurre en la primera sesión. Cuando el orden del día está tan cerrado que no hay margen para que aparezca nada inesperado. Cuando el facilitador tiene instrucciones implícitas sobre hasta dónde puede llegar la conversación. Cuando alguien en la sala sabe que hay temas que no se van a tocar.
A veces ocurre después. Cuando los resultados del proceso se reciben, se agradecen, y se archivan. Cuando nadie informa a los participantes de qué pasó con lo que dijeron. Cuando la memoria del proceso acaba en un cajón y la decisión final no guarda ninguna relación visible con lo que la gente pidió.
Y a veces —esto es lo más difícil de admitir— ocurre porque nadie lo ha planeado así. No hay mala fe. Hay prisa, hay presupuesto ajustado, hay un técnico desbordado que hace lo que puede. Y el proceso se convierte en trámite sin que nadie lo haya decidido conscientemente.
Lo que me pregunto es esto: ¿sabemos reconocerlo cuando ocurre? ¿Sabemos reconocerlo cuando somos nosotros quienes facilitamos?
Porque es fácil señalar la participación decorativa cuando la organiza otro. Es mucho más incómodo preguntarse si el proceso que estamos conduciendo tiene de verdad margen para cambiar algo. O si estamos, también nosotros, gestionando la apariencia de escucha.
No tengo una respuesta limpia. Pero creo que la pregunta merece hacerse antes de cada proceso, no después.
Nuestros servicios relacionados
![]() |
![]() |
![]() |
| Laboratorios de innovación | Inteligencia territorial aplicada | Formulación y justificación de proyectos |
También te puede interesar…
![]() |
![]() |
![]() |
| El reto de participar en lo rural | Innovación en gobernanza local | Redes que aprenden |
Desde siempre aspiré a hacer de este un mundo mejor, más justo, más igualitario. Desde COCREANET, la empresa de la que soy socia y fundadora, aterrizo mi propósito en proyectos de innovación, empresarial, social y, ahora también, rural. Un compromiso con las personas y con la sociedad.






0 comentarios