Innovación y la estrategia digital

Simplemente afrontar una estrategia digital para una empresa es un proceso de innovación. Muchas veces se debe comprender que al preparar este tipo de estrategia, se necesitan comprender otros aspectos muy relevantes de esta organización.

Casi todas las empresas, independientemente de su tamaño, han definido una estrategia con la cual se enfrentan al mundo digital. Esta estrategia surge ante el reto cada vez más recurrente que consiste en preguntarnos cómo podríamos mejorar y optimizar la presencia digital de nuestra organización en el mundo.

estrategia digital innovación

Banco de imágenes de Pixaby, Soap Buble by pixel2013

Este reto, como cualquier otro, puede enfocarse como una resolución de un problema complejo utilizando propuestas como pensamiento de diseño, pero habitualmente no se hace porque, o bien los responsables no lo comprenden así, o bien se dejan embaucar por cantos de sirena que proceden de lejanas tierras o de cánticos de nuevas propuestas, sin percibir el peligro que para una organización supone poder chocar con las rocas de relaciones o conocimientos ya existentes.

Por este motivo, hay una serie de errores comunes que ocurren cuando no se afronta de forma adecuada. Aquí van algunos muy habituales….

  • Dejarse seducir por “brillos lejanos de soluciones mágicas”. Por desgracia, no hay soluciones mágicas ni herramientas ocultas al normal de los mortales que los directivos, de repente, conocen. La posibilidad de incorporar nuevas herramientas o propuestas debe ser sopesada por varios roles de nuestra organización, porque pueden aparecer problemas que quiten o generen más problemas que no estar en canales digitales. Sucesos como competencias entre canales de venta son las típicas situaciones de acometer un proyecto como una tienda online sin contar las relaciones que se tienen con las fuerzas físicas de ventas.
  • Parálisis por análisis. En el punto contrario, grandes organizaciones requieren un cambio en la forma de hacer, de relacionarse y los directivos reconocen que no están preparados para este reto, o bien, lo que es mucho peor, buscan pegas para analizar cuál es el impacto con el único objetivo de paralizar, lo máximo posible, su implantación. Este problema del miedo suele venir de perfiles directivos que nunca se han enfrentado a un nuevo reto que no controlan en su totalidad, o bien, que ningún competidor o propuesta alternativa lo haya puesto en marcha.
  • Necesidad de controlar las posibles situaciones finales. Al afrontar un proyecto completamente adaptativo como es el negocio digital (no se puede concretar cómo va a ser nuestro mercado en un tiempo corto de tiempo, con muchos criterios y herramientas nuevas cambiantes), no se puede abordar desde una base de paradigmas o conjeturas tal y como se realizan desde un punto de vista de gestión predictiva. Las fotos de un momento no nos valen para mañana, y lo que hoy comienza siendo un pequeño prototipo, ni se sabe cómo se va a desarrollar ni cómo se irá transformando en el tiempo. Este cambio de paradigma de metodologías predictivas a adaptativas, suele genera un problema de ansiedad en directivos no acostumbrados a desenvolverse en los nuevos entornos.
  • No plantearse una gestión adecuada de desarrollo de proyectos. En algunas ocasiones, los directivos comienzan propuestas relacionadas con la estrategia digital sin pararse a pensar si hay prioridades de negocio, sin comprender las relaciones existentes entre implantación de nuevas propuestas. Por este motivo, aunque la innovación es una gestión de la incertidumbre, esto no impide conocer la priorización de los retos de nuestra organización para esbozar una propuesta boceto de nuestra estrategia digital, por supuesto, con la posibilidad de cambios debidos al entorno cambiante en el cual se desarrolla.

Estos son, entre otros, problemas de acometer una estrategia digital fuera del alcance ni la forma de trabajo de un entorno de alta incertidumbre, cometiendo errores básicos que si se hubieran afrontado como retos de innovación, no sucederían o su impacto sería menos dañino para las organizaciones.

 

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