Innovación y la vida de las personas

¿Cuál debe ser el objetivo de la innovación? Tiene que ser hacer más sencilla la vida a las personas. Con este comienzo ya tan significativo, se detalla cómo este concepto tan manido muchas veces se deja de tener en cuenta tomando un perfil, al menos, delicado.

Cuando se habla del futuro, siempre pensamos en un entorno donde la automatización con máquinas muy complicadas, hace una vida distinta (mejor, ya será otro cantar) en la cual las personas deberían estar en el centro.
Esta escena, como sucede en películas de ciencia ficción como Blade runner o similares, nos permite identificar y relacionar el futuro con la tecnología. Esta unión que parece casi indisoluble, en la realidad es una parte en la que la innovación apoya este cambio social o ambiental.
La innovación debe tener una máxima en todos los casos. Si siempre hablamos de que la innovación para cualquier proceso debe repercutir en un beneficio para las empresas, debe también ser muy relevantes para las personas. Este criterio, que en algunos casos parece muy relacionado a nuestra entrada de los beneficios de cualquier negocio requiere un aspecto muy relevante para conseguirlo.

Cuando nos enfrentamos a un reto de innovación, de cualquier tipo, se debe identificar cuáles van a ser los motivos por los que se va a mejorar la operación o actividad a las personas con las que tiene relación. Este aspecto es muy significativo para la teoría de resolución de problemas complejos y siempre, independientemente de la forma en que trates de resolver la situación, es uno de los criterios por los que se debe tomar la decisión de implantar o idear una solución.

Para muestra un botón. En España se está sufriendo en una parte muy importante de su geografía, un proceso de despoblación muy alarmante. Este hecho produce problemas de todo tipo: económicos, medioambientales, políticos y culturales. Por supuesto, todos ellos impactan a las personas que viven allí.

Si en la búsqueda de soluciones cuentan criterios como pueden ser recursos de todo tipo, acciones que fomenten mejorar las condiciones para que nuevos pobladores puedan incorporarse a este tipo de vida,… quizá lo más importante sea conocer todos los aspectos que repercuten a las personas que están viviendo allí. Pero cuidado, no agrupándolos como si fueran de una única forma de ser, si no teniendo en cuenta una multitud de aspectos que repercuten en suma a las distintas susceptibilidades, como pueden ser distintas edades (con sus distintas preocupaciones), distintos trabajos (desde agricultura tradicional a algunos primeros trabajadores de la economía del conocimiento) y como distintos criterios políticos.

De esta forma, una vez que se conozcan cuáles son los principales problemas o “pains” y ganancias “gains”, podrán surgir distintas tipologías de propuestas de solución. Algunas de estas contarán con algún tipo de solución tecnológica, pudiendo ser algunas más disruptivas que otras, mientras que otras pueden afectar a situación, procesos y acciones que se pueden dar desde el resto de actores que pueden intervenir en el reto, como pueden ser las distintas administraciones públicas – ayuntamientos, diputaciones u otras instituciones de mayor alcance – mientras que otras, posiblemente las menos complicadas de ejecutar, pueden consistir en agrupar distintas situaciones para agrupar a compradores, vendedores, etc. para conseguir movilizar distintas soluciones y conseguir lo inalcanzable para un comprador único.

Una vez visto todo esto, se debe hablar de innovación de una forma global cuyo objetivo final sea el facilitar la vida a las personas, resolviendo problemas que a ellos les resulten relevantes y de alto impacto. El resto, son elementos que pueden adornar la solución, pero nunca se debe olvidar cuál es el objetivo final.

 

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