“Un lugar en el mundo”

Todos los seres humanos tenemos un lugar en el mundo donde poder llevar a cabo nuestros sueños y proyectos, encontrarle no pasa sólo por buscarle, hay que innovar para crearle.

“Un lugar en el mundo” es el título de una de mis películas favoritas. Protagonizada por Federico Luppi, narra la historia de un soñador que finalmente encuentra un lugar donde llevar a cabo su proyecto utópico de convivencia y dignificación de los campesinos, en una remota provincia argentina. En el camino, aparece un “villano” (José Sacristán) – que más pronto que tarde se identifica con la causa de la cooperativa comandada por nuestro protagonista –, representado a la multinacional que pretende hacerse con el territorio a cambio de casi nada. Una historia que, por lo demás, podríamos haber visto repetida en tantos y tantos otros lugares del mundo.

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Banco de imágenes de Pixabay, autor Activedia

Y es que encontrar un lugar en el mundo donde poder poner en marcha tu proyecto vital es mucho más difícil de lo que parece, no sólo porque quedan pocos lugares que no hayan sido colonizados por villanos de cualquier tipo con pocos escrúpulos, sino porque se tiene que producir un reconocimiento mutuo a partir de la coincidencia de gustos, intereses, valores, etc.

Siempre he pensado que esto de encontrar tu lugar en el mundo es algo parecido a lo de la “media naranja”: en realidad no hay una sola sino que puede haber muchas, incluso diferentes en según qué momento de la vida te pille. Y este pensamiento me resulta mucho más gratificante porque se vuelve posibilista a tope, a fin de cuentas si solo hay uno es como encontrar una aguja en un pajar pero si hay más las probabilidades aumentan sustancialmente.

Por circunstancias de trabajo y también personales, este verano está siendo de descubrimiento de multitud de lugares que bien podrían ser nuestro lugar en el mundo. Salir de Madrid, esta tierra que nos vio nacer y que sin duda es un referente permanente de nuestra vida, no es sólo un desplazamiento – temporal – geográfico, es también y sobre todo un viaje mental. Porque fuera de Madrid están sucediendo cosas muy interesante: territorios que luchan contra la despoblación a fuerza de innovar, startups que militan en su comarca y que están dispuestas a permanecer ahí pase lo que pase, y hasta inversores extranjeros con muchas ganas de encontrar proyectos que escapen al emprendimiento trending que vemos tan a menudo.

En uno de estos momentos mágicos, y estamos viviendo unos cuantos, en los que servimos de punto de encuentro entre unos y otros de estos agentes “diferentes”, tuvimos la certeza de que nuestro lugar en el mundo no es realmente un espacio con coordenadas en un mapa sino un modo de trabajar abierto, errante, “flow” que llamarían los hipster. Ese lugar en el mundo se llama COCREANET y tenemos la suerte de haberlo creado nosotros mismos.

Tal vez el secreto para encontrar tu lugar en el mundo no es buscarle sino innovarle. Esto es mucho más posibilista aún, así que tan contentos.

 

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