Cómo hemos cambiado…

Cada año, por estas fechas, en COCREANET lanzamos una propuesta de blog que pretende ser un broche a todas esas semanas publicando entradas referentes a nuestro trabajo. Pero, como no podía ser de otra manera, 2020 también será distinto en esto. Vamos con ello…

La reflexión parte del inicio de una vieja canción de Presuntos Implicados y, aunque hace referencia a la pérdida de una antigua amistad, bien nos puede valer para describir lo que nos ha pasado este año. Porque nos han pasado muchas cosas. A todos y a todas.

navidad 2020

Banco de imágenes de Pixabay, by AnnieSpratt

¿Te acuerdas dónde estabas hace un año? ¿qué hacías? Nosotros sí… acabábamos de volver de un viaje de trabajo con un cliente de Soria y nos preparábamos para viajar de nuevo, después de Navidad, a La Coruña. Como siempre, estos días los pasábamos combinando trabajo en nuestra oficina del Paseo de Santa María de la Cabeza en Madrid con eventos sociales varios: comidas de amigos, encuentros con clientes, cenas familiares…

Confieso que siempre he sentido cierta aversión a estas fiestas, una especie de angustia anticipatoria – ¿estaremos todos el año que viene? – y fastidio (otro evento, ¿qué me pongo?, no tengo ganas de arreglarme ahora, con lo a gusto que estoy en casa…). Así es que desde este punto de vista de “rarita” no debería importarme demasiado lo de esta extraña Navidad.

Y, sin embargo, siento un impulso imparable de comparar y dolerme de lo que no tendremos este año pero también de lo que nos llevamos, hacer balance de lo bueno y malo que dice otra canción (esta vez de Mecano). Vaya por delante que somos tan afortunados que no hemos sufrido pérdidas personales, esas que de ninguna manera tienen consuelo, de ser así seguramente no estaríamos hablando con tanta ligereza.

Un año después, y hecha la aclaración anterior, resulta que no tenemos programado ningún evento que me obligue a buscar un atuendo especial, de hecho no tenemos cenas, ni comidas, ni siquiera unas cañitas, si acaso algún encuentro virtual que no dejan de parecerme un poco artificiosos. Tampoco tenemos que compatibilizar nuestro trabajo en la oficina con las obligaciones sociales. Para empezar porque ya no tenemos oficina. Sí, ahora trabajamos desde el salón de casa.

Pero es que ni siquiera estamos en la misma casa. Sí, ahora somos – y con mucha ilusión – de esa población que llaman “pendular” y que para nosotros representa un sueño de libertad: el nomadismo. Da igual donde estemos, estamos en algún lugar y mañana será otro, pero estamos siempre al otro lado de La Red. Vivimos en Zoom, como todos, pero nuestra casa puede estar en todas partes y no está en ningún sitio fijo.

Hemos descubierto que lo que nos ataba a la gran ciudad era en realidad una mentira bien construida: oportunidades laborales o profesionales que nunca terminan de llegar, un modelo de ocio que no ha resistido el primer envite de la pandemia, una promesa de cosmopolitismo (sea lo que sea esto) del que en realidad siempre hemos sido meros invitados. A cambio, hemos pagado cantidades indecentes por una vivienda, por una oficina, por una plaza de aparcamiento. Hemos transitado durante años miles de kilómetros por las entrañas de la ciudad en vagones del Metro, pasando apreturas y penurias. Hemos respirado hasta volvernos insensibles el aire contaminado. Y el mar allí ni siquiera se puede concebir que dice Sabina.

Habíamos hablado hasta cansarnos de la incertidumbre y de cómo gestionarla. En realidad no teníamos ni idea. Incertidumbre es lo que tenemos ahora: no saber cuándo vas a caer enfermo, tú y los tuyos, no saber cuándo demonios podrás vacunarte, por no decir toda esa gente que no sabe cuándo podrá reabrir su negocio o siquiera trabajar. Una seguridad aquella en la que vivíamos hace un año que también resultó ser una gran falacia. Hemos perdido tantas cosas… Y a pesar de eso estamos aquí.

Cómo hemos cambiado. Hoy sabemos, como individuos y como sociedad, que somos fuertes para sobrevivir y adaptarnos a circunstancias que no habríamos imaginado hace un año. Y somos un poco más sabios, al menos hemos conseguido desmontar unas cuantas creencias que acaso nunca nos hubiéramos cuestionado en ese otro día de 2019, hace ahora justo 12 meses.

Este año nos ha cambiado, a todos y a todas sin ninguna duda. No volveremos a ser los mismos. Ojalá que mejores (más solidarios, más respetuosos con el medio ambiente, más consistentes con nuestra naturaleza humana, más libres, más iguales, más justos, más rurales, más conscientes de que necesitamos lo público, más sociales, más beligerantes con quienes anteponen economía a salud, más críticos, más innovadores, más emprendedores y, por fin, menos, mucho menos engreídos)!! Estos son nuestros deseos para 2021. Tantos sueños por cumplir que alguno se ha de vivir!

 

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2 comentarios sobre “Cómo hemos cambiado…


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    Santiago Fernández says:

    Un buen articulo escrito con los pies en el suelo muy entrañable y en consonancia con los tiempos que corren. Besos y abrazos para mis hijos Marina y Santi.

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