Valores personales en un emprendedor innovador

Cualquier emprendedor o un innovador tiene unos valores personales que definirán su proyecto. Estos aspectos darán forma al recorrido de su propuesta y ayudarán a entender sus actuaciones. Somos el resultado de las acciones que realizamos tras sentir el mundo con los sentimientos y filtrar con nuestras creencias.

Me da igual si es rentable o no. Lo que me importa es que ayudemos a la mayor cantidad de personas posibles.” Cuando oyes este tipo de frases por parte de un emprendedor, te das cuenta del montón de consecuencias que conlleva a su proyecto. Si un proyecto es un camino, la estrategia nos da la guía a intentar seguir para alcanzar nuestro objetivo. Por supuesto, al ser personas de carne y hueso, eso conlleva incorporar algo tan curioso como son los sentimientos.

 

Fuente Foto: banco de imágenes de Pixaby, Árbol en la salida del sol by Pixel2013

Dice Daniel Kahneman en su libro “Piensa rápido, piensa despacio” una verdad que repetimos todas las personas una vez tras otra.

Las personas tomamos decisiones subjetivas siempre, y todas las justificaciones que extraemos de nuestro cerebro buscan su confirmación. Este sesgo de confirmación aplica a todos los caracteres de la vida. Por supuesto, al proyecto de negocio que estamos desarrollando también. Esto significa que nuestros valores y creencias van a tener un papel fundamental en cualquier toma de decisión en la cual estemos implicados.

Las decisiones de tu proyecto son subjetivas siempre.

Este punto nos lleva a la conclusión que como emprendedor es bueno tener en cuenta en todo momento. Si aplicamos la metodología adaptativa de la experimentación de las hipótesis de nuestro modelo de negocio hacemos algo casi antinatural. Si realmente nos atrevemos a poner en duda nuestras ideas, significa que estamos dispuestos a que nos las rebatan. Este hecho, directamente, nos pone ante la realidad que nuestras ideas no son perfectas. Con criterio, esto significa que construimos nuestra propuesta basándonos en datos empíricos. A partir de aquí, aparecen los valores para identificar qué hacemos con estas certidumbres.

Considerar una estrategia supone, grosso modo, en tener una idea sobre cómo conseguir un objetivo basándonos en la situación actual. Este punto sí nos permite incorporar nuestros valores en el proceso de decisión. Desde el momento de fijar un objetivo hasta la forma de llevarlo a cabo, supone incorporar creencias, valores, experiencias o incluso, el propio carácter de los miembros del equipo. Este hecho supone subrayar el gran impacto que tienen las personas en la innovación y el emprendimiento. Equipo, personas y valores son el principal talón de Aquiles o fortaleza de los equipos emprendedores.

Nunca dejes de ser quién eres realmente

Con esta idea ya presente en nuestra cabeza, es imposible no preguntarse. ¿Seré lo suficientemente bueno? ¿Serán mis valores adecuados para mi proyecto? ¿y si no gusto a inversores o a las personas que me ayudan? Para esto, no hay nada como volver la mirada a los grandes pensadores de la historia universal, como lo es Lao-Tse “Si uno cree en sí mismo, no necesita convencer a los demás. Si uno está contento consigo mismo, no necesita aprobación de los demás. Si uno se acepta a sí mismo, el mundo entero lo acepta también”. Piensa realmente que tu idea de negocio es el resultado de tu trabajo. No pienses en intentar que le guste a los demás, porque a quien le debe gustar es a ti.

No pienses que tu propuesta no es válida por los valores que lo mueven, o que tus criterios no están alineados con los que esperaría la sociedad. Tu proyecto de negocio es tu trabajo, es algo que debe hacerte sentir orgulloso. Pensar en algo fuera de lo que la propia sociedad esperaría no supone un problema. Si quieres hacer de tu negocio algo con un impacto social que suponga una disminución de tus ingresos, no debe hacerte dudar de tus ideas.

Con todo esto, estoy muy orgulloso de escuchar la frase con la que abríamos esta entrada en mentorizaciones o soporte a nuevos empresarios tecnológicos o de negocios mucho más físicos. Desde Olga y su confitería en su pueblo, empeñada en volver a fabricar lo que su familia tanto se afanó en producir, a Santi y Carlos con su aplicación para hacer un mundo más saludable son ejemplos de personas con valores y criterios. Quizá por eso la innovación nos hace especiales. Quizá por eso, como seres humanos, sigamos manteniendo la fe en nuestros congéneres.

 

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