La curva “S” de la tecnología supone una guía a tener en cuenta al desarrollar o invertir en proyectos con un alto nivel de incertidumbre debido a la utilización de nuevas tecnologías. Supone conocer de antemano, de forma predictiva cual va a ser el desarrollo de los productos o servicios desarrollados por tecnologías emergentes y su impacto en el mercado.
Al llegar de vuelta al trabajo tras estos últimos días de relajo veraniego me he encontrado un poco avasallado. No sé si es que alguien ha pensado que tengo cara o perfil muy senior con actitudes ya un poco anticuadas, o es un bombardeo masivo a todos los participantes de redes sociales. No recibo más que propuestas para apuntarme como alumno en formaciones relacionadas con la inteligencia artificial y su uso diario en nuestro trabajo. Posiblemente ya voy peinando canas, pero también es justo decir que desde hace ya varios lustros, mi trabajo siempre ha estado cercano y muy en contacto con la evolución de la IA mucho antes de ser tendencia. Además, presumo de tener grandes profesionales como Luis Martin “El Druida” como guías o poder contar la evolución de proyectos como Agerpix, premiado y reconocido como uno de los mejores proyectos de IA aplicado a la agricultura.
En vez de contaros mis vivencias con la IA, creo que es mucho más interesante y diferente contaros el porqué se está produciendo esto y como nos puede afectar en el desarrollo o inversión en proyectos con tecnologías como pueden ser hoy la IA.
¿A qué llamamos curva “S” de la tecnología y a qué hace referencia?
La curva “S” de la tecnología hace referencia al ciclo de vida de las evoluciones tecnológicas. Dicha gráfica representa gráficamente la relación entre:
Eje horizontal: Esfuerzo invertido en desarrollar una tecnología (tiempo, recursos, inversión)
Eje vertical: Rendimiento o prestaciones de la tecnología

Imagen creada por IA basada en el contenido de la entrada de blog
La curva tiene forma de «S» debido a las siguientes fases:
Fase emergente: El progreso es lento inicialmente debido al poco conocimiento y escasez de expertos. Suele defraudar mucho los resultados a las expectativas generadas.
Fase de crecimiento: Se acelera el desarrollo y mejoran rápidamente las prestaciones. De repente, parece que se empiezan a encontrar usos adecuados y las prestaciones comienzan a ser conocidas y aseguradas en su uso.
Fase de madurez: El ritmo de mejora disminuye al acercarse a los límites de la tecnología. Todo el mundo está satisfecho y la gestión de la expectativa es adecuada entre los creadores, diseñadores o desarrolladores y sus usuarios.
Fase de saturación: Es muy difícil lograr mejoras adicionales significativas. Es algo ya conseguido y no genera ninguna diferencia con los competidores.
Para aquellos que no lo ubiquen, estamos en una fase de crecimiento y las prestaciones de la IA son las que han llegado a un público tan masivo como el actual. Por este motivo, el boom de la IA nos está llegando a todos, pero esto solo será el principio.
¿A qué llamamos curva “S” de la tecnología y a qué hace referencia?
Los principales elementos a validar para inversores o gestores de dichos proyectos serían:
Identificación de oportunidades: Ayuda a reconocer el momento adecuado para introducir innovaciones disruptivas en el mercado. Supone reconocer un espacio de oportunidad el desarrollo de soluciones basadas en dichas tecnologías.
Gestión del ciclo de vida: Facilita la toma de decisiones sobre cuándo invertir en mejorar tecnologías existentes o desarrollar nuevas. Esto nos aplica con tecnologías existentes, por estar en sus momentos de saturación, o bien, en estadios iniciales y prometedores.
Predicción de obsolescencia: Anticipa cuándo una tecnología podría ser reemplazada por otra más avanzada. Este hecho es cada vez más confuso, porque hay innovaciones disruptivas que no cambian una tecnología, sino varias.
Evaluación de riesgos: Ayuda a valorar los riesgos asociados con la adopción temprana o tardía de nuevas tecnologías. Aquí es donde los evangelistas de nuevas tecnologías e investigadores pueden llegar a hacer predicciones complejas y confusas, donde la incertidumbre se convierte en el mayor criterio para la gestión de dicha inversión.
Como resumen, conocer y comprender la curva S permite a las empresas de todo tipo e inversores tomar decisiones más informadas sobre inversiones futuras en innovaciones disruptivas, lanzamiento de productos y estrategias de innovación, maximizando así sus oportunidades de éxito en el mercado donde los aspectos tecnológicos son cada vez más importantes.
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