Demasiado ilusionista ofreciendo soluciones milagrosas basadas en IA para el desarrollo territorial inteligente. Pero ¿realmente la IA puede resolver todos los problemas de un territorio?
Los y las que vivimos en los pueblos no necesitamos ni humo ni promesas vacías, sí soluciones reales. La inteligencia artificial puede ser una herramienta clave para la planificación y gestión territorial, pero es sólo eso, una herramienta. Cualquier otra cosa es una etiqueta comercial vacía.

Imagen creada adhoc para esta página utilizando Adobe Firefly(IA generativa)
Durante años no nos cansamos de advertir de los peligros de abrazar la tecnología per se. Hablamos y mucho en este blog sobre digitalización, transformación digital y los peligros de informatizar el caos (esto es muy viejo entre los informáticos, algunos viejos también como nosotros). Y ahora, sin haber terminado con ello, estamos de vuelta como Pepito Grillo avisando de los incautos que venden la IA porque sí.
Qué puede hacer la IA y qué no
La IA es fantástica analizando datos de todo tipo, incluso relacionándolos entre sí para detectar tendencias. Esto nos ayuda a planificar. Por ejemplo, si vamos a preparar un proyecto, puede ser muy útil apoyarnos en un análisis previo de tendencias.
Trabajar con grandes volúmenes de información siempre es una tarea compleja. La IA se maneja bastante bien con ello, lo que nos permite ganar en eficiencia y en calidad de respuesta. Además, nos ayuda a separar “el grano de la paja”, lo que nos permite poner el foco en lo realmente importante y ser más hábiles detectando oportunidades. A innovar, en definitiva. Esto es especialmente interesante para el entorno rural, donde necesitamos mucho foco innovador.
Lo que nunca va a hacer la IA es absorber el conocimiento profundo y la cultura de un territorio, distribuida entre las personas que lo habitan, las de hoy y las de los que nos precedieron. Los que pensamos que no podemos crear un proyecto que afecte al territorio sin tener en cuenta a las personas, naciendo desde abajo hacia arriba (y no al revés), no podemos prescindir de la interacción humana.
Y es precisamente en esa interacción donde nacen las mejores ideas. La creatividad que surge de la inteligencia colectiva operando junta no es sustituible por la IA. Así que mucho cuidado con pretender que una herramienta encierra fórmulas mágicas.
Cómo detectar falsos profetas
Como siempre, se trata de actuar con prudencia. Evitemos las promesas exageradas (“esta herramienta resolverá los problemas de despoblación de tu territorio”), la falta de transparencia (quien no te explique qué datos va a utilizar ni cómo se van a procesar). Por supuesto, hay que evitar costes demasiado elevados de partida, hay que pedir que nos faseen el proyecto, que podamos ir probando y adquiriendo de poco en poco compromiso de gasto según se vayan viendo resultados.
En general, no hay que dejarse llevar por eslóganes. Como en todo, cualquier propuesta tiene que venir sustentada por un enfoque estratégico. La inteligencia artificial bien utilizada puede ayudar a tomar mejores decisiones y optimizar recursos, pero no puede reemplazar la visión estratégica.
Para terminar esta entrada, nos vais a permitir que hagamos un poco de “publi”, que ya sabéis los que nos seguís que no es costumbre de la casa. Para COCREANET, la IA es una herramienta más que incluimos en un enfoque global de inteligencia territorial, garantizando que los territorios tomen decisiones informadas y alineadas con su realidad.
Como siempre hemos defendido y defenderemos, las herramientas tienen que estar al servicio de las personas y los territorios, en este caso. Lo innovador no es usar una herramienta galáctica, sino idear soluciones inéditas a problemas reales, con o sin tecnología.
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Desde siempre aspiré a hacer de este un mundo mejor, más justo, más igualitario. Desde COCREANET, la empresa de la que soy socia y fundadora, aterrizo mi propósito en proyectos de innovación, empresarial, social y, ahora también, rural. Un compromiso con las personas y con la sociedad.






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