¿Por qué algunas empresas temen la innovación en nuevos negocios?

Cualquier compañía teme a la innovación en nuevos negocios por varios motivos. La falta de cultura o de encontrarse con situaciones no controladas hace que muchas de ellas no lo afronten por las situaciones que pueden generar.

Es una conversación habitual cuando algunos directivos de grandes empresas nos consultan algún asunto relacionado con la innovación. Desde casi cualquier excusa a la desconcertante “No sé ni por dónde empezar” son algunas sorprendentes contestaciones. Quizá, por dedicarte a ello no lo vemos tan complejo, pero entiendo que muchas veces supone un reto afrontar la situación. Por eso, vamos a intentar identificar los miedos y cómo se producen.

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Banco de imágenes de Pixabay, Mirar furtivamente de chico para Victoria Borodinova

Ante esta situación, encontré una entrada de blog de leanstartup.biz con el mismo nombre que esta entrada donde se detalla un cuadro donde se pueden relacionar los miedos y las motivaciones que sufren las empresas al trabajar en proyectos lean startup. Os pongo este cuadro con algunas notas nuestras.

Práctica adaptativaPreocupaciónMiedo que aparece
Desarrollar experimentos y pivotajes antes de encontrar los encajesProceso no gestionado de forma habitualSensación de caos y descontrol
Desarrollar un MVP rápido para empezar a validarDistracción de las funciones core de la empresaSensación de posible disrupción interna
Pensar en hipótesis de valor Encontrar hipótesis que la empresa no puede explotaPérdida de foco
Pensar en hipótesis de modelo de negocioIncongruencias con sus procesos core de negocioMenospreciar nuevas propuestas
Tener hipótesis de crecimientoCambios de foco y posibles pérdidas de relevanciaCambiar recursos para nuevas soluciones sin probar
Métricas de innovación diferentes a las de gestiónFallos por no saber cualificar el avance generadoCeguera ante nuevas posibilidades

 

A partir de aquí, se detallan por qué se perciben y alguna forma de controlarlos, según nuestra propia experiencia y lo comentado en la entrada.

Sensación de caos y descontrol

 

Al ir realizando experimentos e ir recogiendo información validada, propuesta de valor o planteamiento inicial van cambiando por nuevas soluciones. Esta evolución da una sensación de descontrol al no tener claro el resultado final. Una buena idea es comprender el proceso por parte de la dirección y estar pendiente, así como cuantificar con métricas de innovación el proceso realizado.

Sensación de posible disrupción interna

 

Al afrontar en el mercado real nuevas ideas con propuestas de valor disruptivas con el actual, a directivos les preocupa lanzar mensajes que pueden impactar con sus clientes actuales. Si estas pruebas las lanzamos fuera de nuestro paraguas de marca o bien, con clientes de confianza que aceptan realizar la prueba de forma controlada y segura, se atenúa mucho el riesgo de la incertidumbre de la propuesta planteada.

Pérdida de foco

 

Al entrar a validar posibles soluciones o simplemente, los propios planteamientos, algunos directivos temen perder el foco. El foco no debe estar en la solución, sino en el aprendizaje que hace posible la solución. No se puede tener preestablecido el alcance, pero si ir apostando en él a partir de hipótesis validada, con un posible planteamiento de máximos de hasta donde llegar.

Menospreciar nuevas propuestas

 

Si nos arriesgamos a cambiar, puede ser que las cosas fundamentales también cambien. Modelos de ingresos, proveedores o tareas pueden cambiar para hacerlas más eficientes o mejores. En este caso, es mejor pensar que el cambio de la disrupción puede ser controlado, ya que si viene de fuera será mucho más brusco y traumático.

Cambiar recursos para nuevas soluciones sin probar

 

Si una solución identificada tiene impacto positivo y las pruebas en mercado son relevantes, no tengamos miedo a crecer. Estas hipótesis de crecimiento pueden ir escalando, de forma que los riesgos financieros u operativos no sean problema. Crecer en fases controladas y con recogida de ingresos puede dar el camino al crecimiento sostenible.

Ceguera ante nuevas posibilidades

 

Si pensamos que las métricas de nuestras líneas de negocio son algo válido para todos los casos, no entendemos cómo funciona la innovación. Identificar métricas que tengan el foco en el conocimiento acumulado, en las hipótesis y no en la explotación son la base para saber cuantificar y cualificar el avance.

 

No es sencillo ni fácil para un directivo afrontar la innovación. La incertidumbre sobre su trabajo y de sus resultados son, en muchas ocasiones, difíciles de entender. No poder poner en la mesa resultados tangibles es un problema, pero si no afrontamos todos estos miedos, ¿esperamos a que lo haga la competencia?

 

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