Sistema inmune de la innovación

Como cualquier aspecto en la vida que suponga un cambio, la innovación en las organizaciones tiene un sistema inmune que no permite la propagación de nuevas ideas, formas de hacer o criterios cuando el modelo de negocio está consolidado.

Desde que empezamos a trabajar en tecnología, cuando empezamos a desarrollar proyectos complicados, había siempre un momento que era crucial para saber si realmente todo lo realizado con gestión de proyectos en cascada tendría un buen recorrido: era justo la situación cuando los distintos usuarios comenzaban a utilizar estos sistemas. Exactamente, siempre sucedía que había un número muy importante de quejas, tales como demandas no satisfechas, situaciones no controladas… todas ellas, independientemente del trabajo previo de análisis. Algunas aparecían, pero multitud de ellas quedaban ocultas. Siempre hablábamos con los responsables de requisitos ocultos, pero, con el tiempo, comprendimos que aparece lo que se puede denominar el sistema inmune de las organizaciones a la innovación.

Sistema inmune innovación

Banco de imágenes de Pixabay, karate en puesta del sol by klimkin

¿Qué es el sistema inmune a la innovación?

Todos nosotros, salvo contadas excepciones, tenemos temor a la incertidumbre. No conocer, no poder planificar ni controlar las posibles situaciones que no se tienen controladas, así como no conocer de antemano aquello que nos puede suceder, siempre genera algún tipo de ansiedad. Las empresas o cualquier organización, siempre hay unos elementos unitarios que las conforman, que son las personas. Estas personas son desde clientes, colaboradores o proveedores. Como todos nosotros, ante una situación nueva o cambiante, nos surge un sesgo cognitivo que intenta luchar contra estos cambios, el cual muchos autores denominan “Resistencia al cambio”

Como muchos especialistas remarcan, cualquier condición que suponga un cambio de los hábitos realizados por los participantes, genera una sensación de vértigo ante lo desconocido, el cual, reacciona de forma reactiva negativa ante este cambio. Por lo tanto, cualquier factor que cambie hábitos y costumbres, genera un impacto tan grande que, de forma natural se genera un rechazo por parte de las propias personas que lo sufren. Además, cuando se introduce tecnología aparecen muchos miedos, pero cuando la innovación es aún mayor, haciendo tareas nuevas o ante un mercado desconocido, el proceso de rechazo ante esta situación es mayor.

¿Cómo se puede atenuar el sistema inmune ante la innovación en cualquier empresa?

Por supuesto, se pueden hacer varias cosas para atenuar esta reacción. Lo primero y fundamental, con un impacto directo, es que desde la dirección se apoye este tipo de propuestas. Pero el apoyo debe ser explícito y comunicado de forma adecuada, se deben dar las herramientas básicas para afrontar este cambio. Formación, información y comprensión ante situaciones nuevas de nuestros colaboradores o proveedores son fundamentales, incorporando todos estos aspectos, de forma paulatina, a la cultura de la propia organización. De esta forma, cuando se produzcan los cambios, se verán los cambios como una oportunidad y no como un riesgo.

Aparte de todo este cambio cultural, que requiere tiempo y esfuerzo por parte de toda la organización, hay otras veces que el cambio que se produce es tan disruptivo y se requiere aplicar en tan poco tiempo, que se deben afrontar de otra forma. Si el cambio es tan disruptivo, si se produce de una forma tan rápida, el propio sistema inmunitario defenderá la situación actual e intentará hacer fracasar la iniciativa, por lo que, en casos de que la organización esté desarrollando una propuesta muy disruptiva, una solución muy apropiada será sacar del entorno, tanto de trabajo como en la parte física, el nuevo proyecto. Se desarrollará en otro espacio físico, con otros participantes, con una idiosincrasia más similar a una startup en búsqueda del modelo de negocio que en una empresa con un modelo de negocio consolidado. Una vez que ya esté validado, ir incorporando poco a poco a la organización, aprovechando sinergias para que el propio sistema asimile el cambio que podrá confirmar es beneficioso.

Como resumen, no se debe menospreciar jamás el propio sistema inmune de las organizaciones ante retos complejos de innovación o ante nuevos proyectos complicados de perfil científico técnico. El cambio da miedo, pero el propio sistema debe entender, a base de tiempo y experiencia que la incertidumbre es una forma de comportarse y de afrontar el futuro.

 

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