Distintas visiones de la innovación como trabajador, empresario e inversor

Cuando se habla de innovación, son distintas las visiones como trabajador, como empresario o como inversor. Para conseguir incorporarla de forma adecuada, es necesario conocer la perspectiva desde cada uno de ellos.

Quizá sea porque ahora lo vemos desde una perspectiva distinta, quizá sea por haber pasado por los distintos zapatos que hemos identificado en el nombre de la entrada, cuando se habla de innovación se ve de una forma distinta según te toque.
Cuando empecé a oír de hablar de innovación, desde mi punto de vista en ese momento, es decir, desde trabajador por cuenta ajena, dedicado al sector de las nuevas tecnologías, simplemente, desde una perspectiva muy simplista, consideraba al concepto como un argumento de venta que utilizaban los compañeros (no muy considerados así en el amplio sentido de la palabra) para hablar a los clientes y ofrecer una tras otra, soluciones tecnológicas que, en muchas ocasiones, suponían un cambio importante a las empresas con las que trabajábamos.

Foto cc Éxito negocio estrategia by tsukiko-kiyomidzu

Era un adjetivo calificativo que se incorporaba a multitud de soluciones de base tecnológica, de tal forma que se iban generando nuevos proyectos en los que participabas, ante los cuales, suponía una carga muy fuerte de aprendizajes, ya que las nuevas herramientas, nuevos sistemas, suponían un esfuerzo compensado por horas de trabajo y con un estrés además habitual, ya que enfrentarte a un nuevo reto sin el conocimiento adecuado, sin tan siquiera tener un soporte mínimo que no fuera la web, generaba mucha frustración.

Una vez pasada esta fase, por distintas circunstancias te conviertes en empresario finalmente. Previamente, por distintas circunstancias vitales, te conviertes en el encargado y responsable de una serie de productos o servicios. Cuando asumes este rol, al hablar de innovación, te cambia el punto de vista y lo ves como una oportunidad a valorar para mejorar. Siempre has pensado en generar nuevas funcionalidades o características a tus productos, por lo que la innovación se transforma en una solución, pero siempre y cuando puedas acreditar, a través de multitud de Excel con proyecciones económicas y financieras, la viabilidad de su implantación. Esto suponía, en todos los casos que conocía, en un mero sexto sentido o un lanzamiento de dados y confiar en la suerte.

Hablabas con otros responsables de productos, todos ellos con mucha experiencia y con una formación y conocimiento insuperables, y el porcentaje de éxito se veía un poco por encima de la media, pero no suponía un diferencial capaz de ser relevante.

Por lo tanto, como responsable de producto aprendes otras formas de hacer y lanzar negocios y, de repente, ya como empresario, la innovación se convierte en una oportunidad muy grande, que, con mucho conocimiento y trabajo, te supone una ventaja diferencial ante otros competidores. La innovación, en este caso como empresario, se convierte en una oportunidad de seguir peleando en mercados maduros, o en otros casos, en mercados muy recientes donde hay muchas oportunidades para aquellos que quieran trabajar y conocerse. Por este motivo, por entender la innovación como una oportunidad, nos dedicamos a ayudar a otros a lanzar sus proyectos, sin olvidar nunca en ningún caso, nuestras propias funcionalidades o servicios, de tal forma que se siguen ampliando y dando respuesta a necesidades o retos no cubiertos por nuestros propios clientes, así como a nuestras propias necesidades.

Esto supone una mentalidad, tanto como empleado como empresario de no parar nunca. No parar de aprender, no parar de aceptar el fracaso (con todas las asunciones que conlleva) y de gastar (siempre lo menor posible) y de alguna vez, aceptar y conseguir, aparte de una satisfacción personal, volver a encontrar espacios de oportunidad a desarrollar. Hoy en día, como pequeño inversor y trabajando con inversores, la innovación ha cambiado su sentido. Es la única forma capaz de generar valor (pero incrementos serios) a las participaciones con inversión realizadas. Las mejoras de rendimiento o bajada de costes generan mejoras siempre apreciables, pero no consiguen generar una aumento de valor sustanciosos. Por eso, la innovación es la base de cualquier estrategia de empresa en un mercado futuro, del crecimiento de nuestros trabajadores y de mantener, de forma sostenida y sostenible, nuestros negocios.

 

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