Por qué una empresa debe invertir en innovación desde un punto de vista económico-financiero

Últimamente, hay empresas que consultan por qué deben invertir en innovación, pero no desde la perspectiva de la estrategia, sino desde un punto de vista económico-financiero. Entender cómo afecta la innovación a aspectos de inversión para una empresa consolidada puede ser la base para superar el aumento de valor que esperan los inversores.

 

En estos últimos días, han surgido dos conversaciones distintas con personas con capacidad de decisión en empresas consolidadas y me ha parecido un tema muy interesante a abordar. “¿Cómo se justifica a nivel económico-financiero invertir en innovación para una empresa consolidada?”. En ambos casos, los interlocutores son personas con una devoción por la innovación sin lugar a duda, pero en ambos casos, esta justificación surge de una comprensión más profunda de la estructura económico-financiera de una empresa.

Invertir innovación económica

Banco de imágenes de Pixabay, Persona mayor justa la pobreza by Frantisek_krejci

Desde un punto de vista fiscal, no cabe duda de que realizar una inversión en trabajos de investigación y desarrollo supone una disminución considerable de los tributos a pagar, tanto en los distintos tramos nacionales como en los relacionados con las comunidades autónomas. Este aspecto es muy relevante al afectar directamente a los beneficios de los accionistas, ya que repercuten de forma directa en la cuenta de Pérdidas y Ganancias de la compañía.

Desde un punto de vista financiero, aparecen varios detalles relevantes. El primero es la posibilidad de pedir ayudas gubernamentales para los proyectos de investigación. Estos ingresos son sustanciales en algunos proyectos, porque las cantidades recibidas en caso de subvenciones a fondo perdido pueden incorporarse como un ingreso extraordinario, aunque en estos casos suelen ser finalistas, teniendo la obligación de justificar el pago para el desarrollo del proyecto en cuestión. Además, también hay propuestas de crédito con tipos de interés más bajos y en algunos casos, con cadencias de pago que lo hacen atractivo en según qué tipo de proyectos, como son lanzamiento de nuevas líneas de negocio, los cuales, habitualmente, requieren de un tiempo de madurez a nivel comercial largo.

Además, si se considera desde un punto de vista estratégico y se vuelve a la etimología de la propia palabra innovación, esta supone un impacto en la cuenta de resultados, ya que es capaz de generar ingresos nuevos a través de nuevos productos o servicios. También por la reducción de los gastos, ya que es capaz de resolver de formas más eficiente los retos a los que las organizaciones se enfrentan, sobre todo si se plantea desde un punto de vista como es el operativo, afectando a la cadena de creación de valor. Por último, también si se plantea desde un punto de vista de experiencia de clientes, ya que se consigue fidelizarlos, pudiendo ser la base para realizar ventas cruzadas o prescripción entre ellos, reduciendo significativamente el gasto promocional y aumentando la cifra de ventas.

Todo esto es algo bastante directo, pero si se mira desde un punto de vista directivo para presentar a junta general de accionistas, hay otro criterio mucho más profundo y potente para avalar la gestión del comité de dirección. Esta palanca es el aumento de valor de los activos que componen la propia compañía. Todo lo que se ha comentado con anterioridad, como es el concepto de ventajas fiscales, ingresos por subvenciones de las inversiones… tiene un impacto mucho más profundo que es necesario explicar a los inversores de las compañías y se relaciona con la continuidad de su negocio.

Cuando un inversor adquiere acciones o cualquier otro tipo de participaciones de una compañía, lo hace por recoger un valor futuro de su inversión. Este valor futuro, si se identifica de forma financiera es la tasa de capitalización. Este valor, que los expertos identifican como la tasa de oportunidad en otras inversiones alternativas deben estar soportadas en el incremento de valor de la compañía cada año. Este incremento de valor supone que la empresa ha ido creciendo en valoración más que esa tasa anual de capitalización. Si se trabaja en mercados no maduros, un crecimiento potente puede suponer dar respuesta a esta tasa (este caso suele ser el identificado en startup basadas en deeptech o en startups con modelos más comunes que afrontan una internacionalización de su negocio), pero en modelos con mercados más maduros, se requiere de un impacto mayor. Este incremento es muy difícil conseguirlo desde otro punto a tratar que no sea desde la innovación.

Por este motivo, es fundamental que las empresas con mercados maduros, que empiezan a tener crecimientos pequeños o incluso, algunas pequeñas pérdidas, vean que la innovación es la forma de conseguir aportar ese valor que esperan los inversores de tu negocio.

 

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