Navidad 2021

Momento de hacer balance y descubrir qué tenemos en la mano para encontrar una vida más feliz.

Escribíamos hace un año en estas mismas páginas virtuales sobre el cambio experimentado en 2020 como consecuencia de la pandemia. Ensombrecen al punto final de 2021 aquellas palabras: si entonces hablábamos de transformarnos, ¿cómo llamamos a esto ahora?

navidad rural

Banco de imágenes de Pixabay, Cañón del Río Lobos by nktam

Desde este rincón de nuestra maravillosa Soria, donde nos instalamos hace 9 meses, las cosas se ven de una manera muy distinta a como eran. Para empezar, aquí sentimos el pasar de las estaciones, nada que ver con ese paisaje mimético de esas otras estaciones: las del Metro de Madrid. Da igual allí que sea enero o junio, bajo tierra no hay diferencia. Frente a mi balcón los árboles que marcan el cauce del Río Ucero han ido mutando del verde al amarillo, y de él al desnudo más absoluto. Un día descubrí que a la otra orilla había una hilera de casas adosadas, pero había tenido que llegar octubre para ello porque antes su frondosidad no me dejaba ver más allá.

Igual que cambia el paisaje, ante nuestros ojos inexpertos de antiguos urbanitas, cambia la percepción del tiempo, de las relaciones personales, de los proyectos laborales. Mentiría si dijera que en estos meses no he sentido a veces el vértigo ante lo desconocido, saberme torpe para desenvolverme en un entorno tan diferente a lo que había conocido. Rural con una “L” enorme a la espalda, todavía. Con toda la humildad.

El confinamiento fue el punto de partida de un cambio que se va cociendo a fuego lento pero que empieza a desprender aromas. Hemos tenido ocasión en estos meses de hablar con otros y otras que, como nosotros, han decidido que este era el momento. Como Francisco, emprendedor militante que ha cambiado su negocio en Madrid por otro en su pueblo, haciendo lo que sabía pero con propósito. O Clara, la pionera que ya dio el paso unos cuantos años atrás. O la familia de Molinos de Duero, que además ha conseguido que no se cierre el colegio con sus dos hijos.

La sostenibilidad no es sólo una cuestión ambiental o social, es también un asunto personal. Y toca a aspectos tan críticos como la economía familiar, la vivienda, el trabajo, el desarrollo personal… ¿cómo no planteárselo? Se duelen por aquí de los efectos de la despoblación, razón no les falta, pero nosotros pensamos que revertir el problema tiene dos caras: la función de atracción que pueden ejercer los pueblos y las zonas rurales (esto ya lo llevan haciendo desde tiempo atrás), y el ejercicio de introspección personal que conlleva cuestionarte la vida tal como la has llevado hasta aquí. De esta segunda parte va todo lo que está pasando.

¿Cuántas veces pensaste en aquellos meses de la primavera de 2020 que te habías confundido de modelo? ¿que no tiene sentido mal vivir – sobrevivir – en un entorno hostil, caro y con oportunidades limitadas? ¿que es absurdo desenvolverte a empujones en un espacio limitado cuando hay tanto terreno por explorar? Las personas no somos más cosmopolitas por vivir en una gran ciudad, ni más listas, ni siquiera más felices (sobre todo esto último). En nuestro caso particular, la reflexión que nos hicimos fue: tanta gente que está dando el paso no puede estar equivocada.

Sí, ya sé que esto no tiene nada que ver con la Navidad, el título de este post, ni falta que hace. Esto tiene que ver con hacer balance, de un año o de una vida. Tú decides cuándo es el mejor momento para ello.

 

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