Otro año sin verano

A punto de agosto, la incertidumbre pesa demasiado como para poder disfrutarlo. Este 2020 es un verano sin veraneo.

Había oído en alguna ocasión hablar del “año sin verano”. En 1816, la erupción del volcán Tambora, en Sumbawa – Indonesia -, ocurrida unos meses antes, provocó una crisis climática y alimenticia sin precedentes en buena parte del mundo. La nube de cenizas tapó literalmente el sol y eso causó las temperaturas más bajas de las que se tenía conocimiento. Grandes nevadas fuera de tiempo acabaron con las cosechas en el hemisferio norte. Y toda esta tragedia, en una sociedad eminentemente rural, impactó de lleno en la forma de vida de la gente y, cómo no, en sus ya exiguas economías familiares.

sin verano 2020

Banco de imágenes de Pixabay, by Pexels

Este verano 2020 busco referentes para levantar el ánimo, aplastado por tantos meses de confinamiento y miedo, y doy de nuevo con esta triste historia intentando encontrar similitudes no sólo del drama sino, sobre todo, de cómo nuestros antepasados no tan lejanos hicieron para sobrevivir.

Negar la evidencia es absurdo: este no es un verano cualquiera. Habrá vacaciones pero no veranearemos al uso porque son tantas las limitaciones que ningún deseo de aventura puede superar la seguridad del hogar familiar. Y todo esto entre personas que se supone que nos desenvolvemos bien en la incertidumbre. Incertidumbre siempre y cuando no nos toque lo más preciado: nuestra salud y la de los nuestros.

Por eso, en este blog, donde cada verano desde hace ya unos cuantos años reservo una entrada especial para celebrar el periodo estival, no puedo dejar de preservar la costumbre pero de una forma bien distinta. Este verano de 2020 formará parte de nuestras memorias personales, también de la colectiva y algún día, dentro de otros 200 años, será una página de la historia que alguien como yo rescatará de la Wikipedia o del Google de turno.

Quedó escrito para el recuerdo de aquel tiempo que no todo fue malo. Sí, es verdad que murió muchísima gente, horrible, pero se aceleraron algunos cambios industriales y culturales que en general se consideran positivos. Ojalá esa yo del futuro pueda escribir esto mismo.

Entre tanto, dejamos tranquilos este mes a nuestros lectores. Que al menos tengamos paz.

 

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