Valor de los intangibles en los proyectos de innovación

El valor que se le da a un proyecto de innovación depende muchas veces de algo tan subjetivo como es un intangible. Este aspecto es muy complejo de poder valorar tanto cualitativa como cuantitativamente para entender todo el impacto de los trabajos de este tipo.

Quizá será ya por la costumbre, pero cuando se relacionan la innovación con el negocio, con el dinero, algunos intentan transformar el valor de un proyecto de innovación por los resultados obtenidos. Si lo pasamos a un entorno económico financiero, aunque sea un poco simple, algunos consideran que los resultados de la innovación se reflejan como un activo del balance.

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Banco de imágenes de Pixabay, Éxito negocio estrategia by ar130405

Otros, quizá un poco influenciados por las valoraciones de grandes empresas y sus valoraciones en mercados como son la bolsa, intentan agruparlo todo en el variopinto saco de genialidades que es el fondo de comercio. Posiblemente, si lo hiciéramos de forma más adecuada, se podría decir que el valor de la innovación, del conocimiento, de la experiencia desarrollada ante un reto se podría encontrar en este punto.

Con todo esto, no es sencillo entender cómo repercute un proyecto de innovación en el balance, cuenta de resultados o impacto en la caja de una empresa. No es sencillo porque hay que entender varias partes, las cuales pueden ser perfectamente independientes. Si trabajamos con un equipo de investigadores y generan una patente o algún tipo de modelo de uso, siempre se puede cuantificar y cualificar este activo y colocarlo como activo inmovilizado, sin amortizaciones ni nada similar, ya que no sufre ninguna degradación. En este punto, ya se ha podido cuantificar y se podrá estar más o menos de acuerdo, pero está identificado.

Si además esta patente o modelo de uso genera un modelo de negocio, o bien, se ha generado un modelo de negocio sin patente, se puede valorar de una forma independiente. Este es el caso que se encuentra cualquiera cuando intenta hacer la valoración cuantitativa o cualitativa de una startup o de una nueva línea de negocio. Si está en un mercado muy estable, con barreras de entrada muy altas o con la posibilidad de tener un cliente “cautivo” se podrán extrapolar datos e intentar valorarlo en función de un valor futuro de beneficios. Pero en caso de mercados más accesibles, nos enfrentamos ante la más dura incertidumbre, ya que no hay un track record al cual referirse, ni una estimación para saber si van a llegar los beneficios cuando lo estima el equipo fundador.

En estos casos comentados con anterioridad, son casuísticas de, al menos, aparente éxito. La forma de cuantificar el resultado es algo que, aun con mucha incertidumbre se puede hacer posible porque siempre se va a entender que el propio proyecto va a dar beneficios. Pero ¿qué pasa cuando los resultados no son los esperados? ¿qué sucede cuando el proyecto no tiene éxito? Esta es la parte donde más controversia se genera y la que es más difícil de explicar a CEOs o directivos de cualquier nivel sobre la innovación.

La innovación debe obtener resultados en forma de aprendizajes. Este conocimiento, en una economía donde los intangibles son tan relevantes que aportan en muchos casos mucho más valor que sus activos tangibles, resulta fundamental para seguir compitiendo en mercados muy competidos. Este hecho ya está avalado por Porter o Drucker al hablar de la nueva economía del conocimiento a finales del siglo pasado.

¿Cuánto cuesta para una organización, en un mercado consolidado, validar que su estrategia de productos no es una, sino otra radicalmente distinta? Este es el punto que se corresponde a los proyectos que se desarrollan y que no resultan exitosos, pero consiguen un aprendizaje que hacen mucho más valiosa la organización, con un futuro más ventajoso. Para muestra, un botón. Cuando una empresa como Amazon tenía su tienda online, su cuantificación económica venía dada por inversores que participaban en el proyecto y se validaban sus activos, pero ¿conocían realmente el valor del conocimiento en la gestión de infraestructuras tecnológicas o de gestión logística que estaba adquiriendo la empresa por sus proyectos de innovación? Este conocimiento hizo posible el lanzamiento de dos líneas de negocio como Amazon Web Services o Amazon Logistics, pero creo que antes, no se podía cuantificar todo el conocimiento aprendido y me da que su fondo de comercio y su cuantificación difícilmente hubiera conocido el potencial de ambos negocios.

Por este motivo, aunque se pueda cuantificar cualitativa y cualitativamente tanto los activos generados como los modelos de negocio validados, los proyectos de innovación se deben cuantificar como una base estratégica para seguir desarrollando la ventaja competitiva ante nuestros competidores o el conocimiento de nuevas propuestas que puedan ser rentables a la organización.

 

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