Aprendizajes desde la crisis de COVID-19. Claro que hay cisnes negros en sistemas complejos

Otro aspecto muy relevante que nos ha traído la crisis del COVID-19 ha sido que hay “cisnes negros” en sistemas complejos, cómo es la propia sociedad donde nos desarrollamos. Este concepto se utiliza como símil aplicado en el libro del mismo nombre donde nos detallan cómo las cosas imposibles, se producen… y, además, de forma bastante habitual.

Con los acontecimientos que ha producido el COVID19, uno que es especialmente recurrente en conversaciones es lo inesperado de que se haya producido. “No me lo creía. Pensé que estas cosas pasaban en China o cualquier lugar de África o Asia, pero no que iba a terminar afectando a Europa”. Esta frase la he escuchado varios días a distintas personas, con distintos roles y con multitud de criterios.

El mundo y los cisnes negros

Foto: banco de imágenes de Pexels, red tulip flower by Joao Jesus

Hasta que no se descubrió Australia, en el mundo conocido, solo había cisnes blancos. Tras el descubrimiento de Australia, algo que nadie pensaba que se podía producir, de repente, se produce, se encuentran cisnes negros. Algo no controlado hace que nuestras predicciones sobre el futuro se rompan. Esto es exactamente lo que ha pasado con el COVID19 y proviene del libro de Nassim Nicholas Taled con el nombre “El cisne negro. El impacto de lo altamente improbable”
Esto se produce porque pensamos que nuestra forma de predecir el futuro cumple con reglas establecidas. Pongamos un ejemplo. Si consideramos la altura de una persona antes de nacer, podremos decir que estará alrededor de la media, con unas diferencias controladas tanto para arriba como para abajo. Ahora bien, si creo un blog (como este) e identifico el tráfico aproximado que va a tener, si hago la media de lecturas de blogs de innovación, en el 99,9% de los casos estaremos acertando, pero al llegar a “otros” referentes del sector, se generará una diferencia tan grande que no hubiera podido de ninguna forma predecirlo. Lo mismo que sucede en el caso de los blogs, podría suceder en entornos como economía (si cuantificamos los activos de mi lugar de residencia, y de repente, aparece Bill Gates, rompe cualquier predicción, generando un punto singular que rompe la tendencia), sociales o casi todos los relacionados con las personas.
Ante este tipo de circunstancias, hay varias propuestas de acción. Una es seguir equivocándonos de forma sistemática en nuestras valoraciones de futuro, produciendo costosos resultados. La otra, quizá mucho más inteligente, supone entender esta situación y tener una pequeña planificación o, quizá, plantearnos en algún momento que este caso singular, este punto diferente, si sucede, qué se debe hacer o cómo puedo estar preparado ante este caso.
La OMS y la Fundación Gates, dentro de Centro de Seguridad para la Salud, en octubre de 2019 identificaron con un 1,2% de probabilidad de que apareciese un virus que causara una pandemia. El resultado (aplicando un escenario con un virus no muy virulento) generaba 5,2 millones de muertes por el virus, más un poco más de un millón de muertes causadas por el daño colateral de tener las UCIs completas, con un total estimado de 6,5 millones de muertes a nivel global por la pandemia. Estos datos se dan aplicando confinamiento, mientras que, si no se planteaba esta situación, llegaría a 65 millones de muertes totales mundiales hasta llegar la vacuna en 18 meses.

Los cisnes negros y su impacto en sistemas complejos

Una vez que ni la sociedad, ni economía ni ningún entorno donde estuvieran personas, estaban preparados, ¿qué va a suceder? Es muy complicado saberlo con anterioridad ya que es un reto complejo que se produce en un sistema complejo como es cualquiera de ellos.
Al haber tanto volumen de actores, tanta cantidad de criterios, un número tan alto de factores, es imposible realizar un análisis holístico para entender cómo se va a comportar el sistema, por lo que, no nos engañemos, nadie puede conocer el resultado. No hay entidad humana o máquina capaz de afrontar un diseño sistémico capaz de identificar su resultado.
Seguro que se podrán identificar acciones, postulados o incluso nuevos criterios en entornos, pero otros, serán distintos y otros, nada desdeñable, serán opuestos totalmente a los predichos.
Pero, ¿hay alguna forma de responder a este tipo de ocurrencias en un sistema complejo? No hay fórmulas mágicas, pero el propio autor describe en otro libro, convertirse en algo “Antifragil” puede ser una posibilidad. Ser capaz de ser muy adaptativo, recoge todos los planteamientos de fuera, reconociendo nuestra propia ignorancia, mantener algo de capital para dar respuesta en un plazo de tiempo estimado, diversificar ingresos y por supuesto, no especializar ni focalizar, sino tener propuestas alternativas y que sean distintas.
No hay varitas mágicas para dar solución a estos casos, pero tener la posibilidad contemplada nos puede dar un distinto punto de vista capaz de afrontar casos “imposibles”.

 

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