Innovación: oportunidad y supervivencia empresarial

En las empresas, la innovación hay que entenderla desde un punto de vista muy pragmático como la capacidad de adaptarse a los cambios del mercado.

Para las pequeñas empresas españolas la innovación no es sólo una oportunidad de negocio, es una – acaso la única – opción de supervivencia.

Hay mucho que explicar en esta frase, en el fondo y en la forma.

Foto: banco de imágenes de Pixabay, by Shirley810

Para empezar, ¿de qué hablamos cuando mencionamos a las pequeñas empresas? La clasificación tradicional de PYME nos ofrece poca y confusa información, porque una pyme es una microempresa con 2 ó 3 trabajadores pero también una compañía de 50, 100… no es lo mismo. Desde luego la necesidad de innovar no es exclusiva de uno u otro tramo pero su punto de partida sí es radicalmente diferente. En este post estamos pensando en las micropymes, esas pequeñísimas empresas que un día fundaron los padres / abuelos de sus actuales gestores y que han vivido dignamente, incluso creado puestos de trabajo, a lo largo de los años.

¿Qué es lo que vemos cuando tratamos con este tipo de empresas? (sin ánimo de ser simplista, esta es una generalización y lógicamente hay excepciones muy destacables, pero no son objeto de este artículo)

  • Desánimo, mucho desánimo. Han transitado desde una posición más o menos solvente en el mercado hasta una situación casi de mera supervivencia, en una pendiente descendiente que parece no tener fin. Se les acabaron las excusas: la crisis, la otra crisis, la pandemia… no ven recuperar sus ventas y volver a lo que tenían hace, pongamos, 20 años.
  • Lo que no funciona. Alguien les dijo que tenían que contratar una página web, lo hicieron. También redes sociales, y lo hicieron. Abrir un ecommerce y, esto muchos menos, también lo hicieron. Pero el resultado no ha cambiado sustancialmente.
  • La amenaza de Amazon (quien dice Amazon dice los grandes players del mercado). Bueno, esto no es ni mucho menos un caso general porque desde luego hay empresas a las que no aplica pero, en concreto, en retail es una constante. Se sienten impotentes para competir.
  • Pérdida del contacto con el cliente. Ha sido una pérdida gradual, algunos hablan de que se les han ido muriendo, literalmente, otros ni siquiera aciertan a entender qué ha pasado. Lo cierto es que el cliente ha cambiado y ellos /as, que siempre estuvieron ahí, parece que ya no son capaces de enganchar con él.

La última frase encierra el signo definitivo: el cliente ha cambiado y ellos /as siempre han estado ahí, del mismo modo, haciendo lo que saben hacer perfectamente, solo que ahora ya no les funciona.

Si algo cambia estás obligado a cambiar con ello si quieres permanecer, no hay otra salida.

De esto va la innovación.

Innovar es hacer algo de forma diferente para conseguir un resultado tangible, pocas definiciones tan claras y concisas.

Si el cliente cambia, las empresas estamos forzadas a innovar para resolver sus problemas de forma diferente, ahí es donde podemos volver a conectar.

En una entrevista de consultoría reciente, la empresaria se sentía frustrada porque su cliente, al que creía entender perfectamente después de 20 años a su servicio, había cambiado sus hábitos. Ya no era cuestión de poder adquisitivo, esta variable le había dejado de funcionar como predictora de sus ventas, ahora su problema es que al cliente le parecía mejor gastar su dinero en otros productos más “sostenibles” y, por tanto, su propuesta de valor basada en la novedad y en la calidad medio – alta ya no conquistaba a ese segmento. En definitiva, ella está vendiendo a un cliente en proceso de extinción mientras hay nuevos perfiles que “no entienden su propuesta de valor”.

La anécdota no pasaría de ahí si no fuera porque es un ejemplo que, con más o menos variantes, nos estamos encontrando permanentemente.

Innovar no es una moda, por mucho que la palabra esté en boca de todos. No es tampoco un lujo que sólo se puedan permitir los más grandes (esta frase, tal cual, la escuchamos ayer mismo). Ni siquiera representa la ambición de abrir nuevas oportunidades de negocio, aunque bien valdría si así es. Innovar es la única oportunidad de sobrevivir para una grandísima mayoría de las empresas españolas, justamente aquellas que conforman sustancialmente nuestro tejido productivo. Más vale que nos empeñemos en ello.

 

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