Y ya llegó este verano…y algunas que otras vacaciones…

Comienzan las vacaciones dentro de este verano pandémico. El verano estacional ya lleva varias semanas con nosotros, pero el día a día, el trabajo constante y la ilusión no nos han dejado ver ni percibir que es necesario descansar para cargar las pilas y enfrentarse a nuevos retos cuando ya esté la población vacunada.

Esta semana veraniega está suponiendo sentir los últimos estertores de este curso que hemos afrontado con una pandemia que, con sus nuevas olas, no termina de solventarse y de generar enfermos, hospitalizaciones y defunciones en todos los rangos de edad. Debido a la incapacidad de poder aventurarnos, a una indefinición recurrente y nada pasajera, ha ido generando en aquellos que dependemos de inversiones, un espacio de tiempo complicado al ver que no se están desarrollando las propuestas tal y como habíamos aventurado.

Vacaciones verano

Banco de imágenes de Pexels, Amanecer paisaje puesta de sol campo por Emily Hopper

Esto no es, ni más ni menos, que vivir en propias carnes la sensación de incertidumbre que supone cualquier proyecto de innovación. No tener nada claro el futuro, adentrarnos en aguas turbulentas supone el constante reto de salir de nuestros espacios de confort. Esto supone un desarrollo personal de alto valor, pero cuando ha pasado ya un año y medio y encima, por motivos personales, no se ha podido parar en casi ningún momento, supone un cansancio mental que requiere parar y ver qué ha sucedido.

Baños de todo tipo, desde los producidos en el mar hasta en bosques…

 

Esa gran actividad y esfuerzo supone que en algún momento es necesario sentarse a descansar. Hay gente que lo hace en una tumbona junto al mar, otros lo hacen subiendo grandes montañas, otros con reuniones con familiares residentes en otros lugares, mientras que otros lo hacemos andando, corriendo o en bicicleta en montes. Todos son válidos para cambiar el foco de tus pensamientos y cambiar la rutina diaria por otra que nos lleve a otros puntos.

Decía un amigo que no hay nada mejor que darse un baño en el mar y en el bosque para alcanzar la tranquilidad que nos hace falta en momentos mentalmente convulsos. No podemos estar más de acuerdo, porque para el cerebro, esa palabra tan bonita como es el discernir, supone liberar ideas, preocupaciones, situaciones estresantes o incluso, el conducir cada día para llegar a nuestra oficina, por no decir, en la prestación de un servicio relevante para clientes exigentes o con una vinculación personal.

Cargar las pilas es recomendable… y también, muy necesario

 

Al lanzar nuestra empresa, pensábamos que en periodos de vacaciones podríamos avanzar en nuevos proyectos, propuestas o dar respuesta a retos que se nos habían presentado durante el curso. Esta idea tan lógica de los que nos gusta nuestro trabajo supone una trampa para nuestro cerebro. Es imposible llevar el ritmo del 110% durante todo el curso. Imposible un año entero sin bajar el pistón. Es necesario que las revoluciones bajen. Quizá sea por los recuerdos de infancia, pero pasar esas tardes de verano con familiares sentados en sillas de espadaña en nuestros queridos entornos rurales, hablando de lo humano y lo divino, pensando y discutiendo sobre temas triviales o muy profundos, pero sin mayor transcendencia que ver caer el sol en una tarde de verano, nos da energía para afrontar el nuevo reto que supone empezar un nuevo curso.

Eso no quita un ápice la profesionalidad de cada cual. Simplemente nos libera y hace que, volviendo a la raíz de la palabra “ocio”, descansemos para seguir afrontando con una mente liberada, las nuevas ocupaciones y los retos que cualquiera tengamos por delante. No lo dudemos, quizá el ocio veraniego haya conseguido dar el oxígeno necesario para afrontar las nuevas situaciones que tendremos enfrente en el próximo curso.

Hay una cita de William James, filosofo y uno de los primeros psicólogos, que trabajó como profesor e investigador en la ya prestigiosa universidad de Harvard, algo así como “Toda persona que pueda, debe tomarse unas vacaciones de un mes al año, sienta que deba o no”. No sé si un mes será posible, pero que airearnos nos dará más fuerzas para el año que viene. Pasadlo bien… y no más!!

 

 

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