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artículo propios de vivencias y conceptos sobre innovación de interés para empresas y emprendedores.

Innovación y los valores intangibles

Muchos aspectos relacionados con la innovación tienen que ver con los valores intangibles que tiene una empresa. Su cultura, sus valores, las creencias y convicciones de las personas que lo definen son principal valor para afrontar el futuro.

Muchos amigos financieros, cuando charlamos con ellos y les comentamos temas relacionados con la innovación y la evolución lógica de las empresas u organizaciones, siempre terminan tocando el valor de los intangibles. ¿Cuánto vale el conocimiento validado sobre una temática? ¿Cómo se puede cuantificar económicamente que la cultura de la empresa sea capaz de afrontar retos diferentes sin dejar de explotar un modelo de negocio validado? ¿Dónde incorporo en el balance y en la cuenta de resultados del ejercicio anterior los esfuerzos generados por los proyectos de innovación? Buena pregunta.

Innovación valores intangibles

Banco de imágenes de Pixabay, by diego torres

Ante esta situación, siempre hablamos de un concepto muy financiero que corresponde con aspectos de valoración bursátil. Los analistas siempre valoraban los activos físicos, como terrenos, explotaciones mineras o petrolíferas, fábricas o similares. Pero en los últimos años, sobre todo desde la aparición de algo como es internet, activos mucho más complicados de valorar, como son los intangibles, se han identificado con unas valoraciones muy altas, sobre todo, por la posibilidad de generar un beneficio a futuro, basado en la sostenibilidad y el conocimiento acumulado.

Conocimiento acumulado surge como un activo relevante

Si nos basamos en los modelos de negocio y su proceso de madurez en mercados reales, la experimentación y validación suponen un activo básico para lanzar otros productos o servicios. Supone lanzar el proyecto en un mercado que conocemos a priori su resultado. Esto es un elemento muy importante porque nos permite expandir nuestra empresa y negocio a otros mercados, adyacentes o no. Supone invertir donde el principal riesgo baja muchos enteros, ya que la experimentación previa nos da una certidumbre que previamente no se ha generado.

Esta experimentación y el conocimiento añadido puede venir de probar en tu propio negocio o bien, con la colaboración de un tercero. Si tenemos un reto identificado y hemos sido capaz de resolverlo colaborando y trabajando con un tercero, somos consciente de lo necesario para salir al entorno que sufre el reto y abordarlo como la creación de un valor en su propia resolución. Este valor es efímero en tiempo por los constantes cambios que sufren nuestros ecosistemas, pero si se aprovecha, se pueden ir generando nuevas líneas de negocio capaces de ir consolidando nuestra cuenta de resultados.

”La cultura empresarial se come la estrategia para desayunar “

Está claro que esta cita Peter Drucker sigue siendo válida y vigente hoy en día. ¿Cómo valorar tener una cultura ambidiestra capaz de enfocarse en la búsqueda de exploración y de explotación al mismo tiempo? Este punto suele ser muy relevante cuando se hablan de empresas con un enfoque orientado a la innovación. Un ejemplo claro de esta tipología de empresa es una vieja conocida nuestra, ya que son capaces de mantener en el tiempo que, en cuenta de resultados, más del 20% del volumen de negocio se corresponden con productos y servicios que tienen menos de 2 años de vida. Esto supone un aspecto muy relevante para entender cómo funciona su cultura y cómo está de orientada a la captación de nuevas ideas.

Es cierto que este hecho no es muy común, pero si debiera ser lo deseable. Organizaciones consolidadas, con modelos de negocio sostenibles y con un impacto positivo en lo económico, lo social y medioambiental, deben acoger a la innovación e incorporarla a su propia cultura. Esto no supone hacer grandes desembolsos económicos, pero sí orientarse a una cultura de desarrollo del propio talento interno. Supone, para los analistas financieros, la certeza de que, salvo errores muy graves e irreversibles, estas organizaciones seguirán creciendo y haciéndose sostenibles en todos los sentidos, a lo largo del tiempo.

Con todo esto, nos consideramos férreos defensores de considerar a los valores intangibles como un aspecto fundamental en la valoración cualitativa y cuantitativa. ¿Todos son capaces de hacerlo? Aunque parezca sencillo, no lo es tanto. Por eso, recordando otra cita antigua: “Muchos son los llamados, pero pocos los elegidos

 

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Santiago Cantalapiedra Alcoceba
Escrito por Santiago Cantalapiedra Alcoceba

Fundador Cocreanet. Mesetario errante de cepas viejas. Curioso por naturaleza. Aplico innovación en entornos empresariales y sociales, con especial foco en estrategia, tecnología y comercialización. Doy puntos de vista diferentes ante retos complejos.

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